POLICIALES

3 de julio de 2015

NSEGURDAD INSEGURIDAD INSEGURIDAD INSE.........

Libertad al 1400: abrió el sábado, le robaron el domingo y cerró el lunes
Un negocio duró un día. Tras haber abierto este sábado, fue desmantelado el domingo a la madrugada. El comerciante decidió cerrarlo al día siguiente. Ocurrió en la zona comercial del barrio Zapiola.

INSEGURDAD INSEGURIDAD INSEGURIDAD INSE.............

Libertad al 1400: abrió el sábado, le robaron el domingo y cerró el lunes
Un negocio duró un día. Tras haber abierto este sábado, fue desmantelado el domingo a la madrugada. El comerciante decidió cerrarlo al día siguiente. Ocurrió en la zona comercial del barrio Zapiola.
Un negocio de blanquería, cuyo dueño no alcanzó a ponerle el nombre de fantasía, abrió el sábado y el lunes cerró tras ser desvalijado el domingo. El efímero emprendimiento comercial había iniciado su actividad en un pequeño local situado en calle Libertad 1499, a metros de Patricios. 
"Tenía un montón de cosas. Estaba re lindo", recordaba la empleada de un comercio dedicado a la venta de ropa y accesorios para bebés, situado en la vereda de enfrente. La joven, que se enteró del hecho este martes, lamentaba lo sucedido.
Más propio de un récord triste para el Libro Guinness, la blanquería duró casi lo mismo que una burbuja de jabón en la mano. Adrián Peralta, vecino del barrio Zapiola y dueño del comercio ya cerrado, contó que el ilícito ocurrió el domingo en horas de la madruga. 
El comerciante sospecha que pudieron haber sido "pibes" que aprovecharon para forzar la puerta y aprovechar la oscuridad que tiene la cuadra durante la noche. Estimó que las pérdidas ascendieron a unos 3 mil pesos como consecuencia de la sustracción de mercadería. 
"Abrí el sábado a la mañana y el domingo a la noche me llevaron un montón de cosas. Agarraron la puerta a patadas, rompieron el vidrio y entraron. Se llevaron sábanas y acolchados. Apenas llegué a hacer tres ventas. No tuve tiempo de hacer más nada", dijo Peralta quien reside a la vuelta, en calle Patricios.
Las estanterías quedaron vacías, el vidrio de la puerta no fue repuesto, la persiana baja y el local en penumbras. Peralta piensa trabajar ahora como vendedor ambulante.
El comerciante hizo la denuncia pero se mostró resignado. "Mucho no se puede hacer. Si no se tienen certezas, no se puede culpar a cualquiera. Ahora, me llevé las cosas (que le quedaron) y voy a vender por mi cuenta porque si vuelvo abrir van a volver a robar: lo hicieron una vez, lo van a hacer otra. Aprovechan que acá es oscuro y hay pocas casas. Entonces, le mandan fichas", manifestó y agregó: "Lamentablemente, es así. Ni nombre le había puesto y tengo que ir a retirar los cárteles que no tienen nombre. Si un día quiero volver a poner una blanquería, ya tengo los carteles".
El local violentado y robado fue escenario de otros ilícitos cuando estuvo una firma de celulares hasta que cesó en su actividad. A todo esto, dos policías caminaban la zona. En rigor, estaban parados en la esquina de La Plata y Capitán Luján, a dos cuadras de donde estuvo por unas horas la blanquería sin nombre.

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