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31 de mayo de 2024

El rol del adulto responsable

Un futuro mejor para los niños depende de una crianza integral basada en el amor, el respeto y la no violencia por parte de todos los adultos responsables en sus vidas.

Cada 1 de junio se celebra el Día Mundial de la Infancia, una fecha que nos recuerda la importancia de garantizar sus derechos y de trabajar por un futuro mejor para ellos. En este día, queremos hacer un llamado especial a la reflexión sobre la crianza, enfocándonos en el rol fundamental que juegan los adultos en el desarrollo de los más pequeños.

 

La manera en que interactuamos con ellos, los tratamos y educamos tiene un impacto profundo en su desarrollo emocional, social y cognitivo, determinando en gran medida el tipo de personas que se convertirán en el futuro”, destaca Ailín Catalá, especialista en Comunicación en Salud y Jefa de Comunicación Institucional de OSPEDYC. 

 

La violencia, es una violación de los derechos de los niños y niñas que tiene graves consecuencias. Así, el maltrato físico, psicológico, el descuido y abandono, y el abuso en cualquiera de sus formas pueden dejar marcas imborrables en su desarrollo emocional y social. Por el contrario, la crianza positiva, basada en la razón, la sensibilidad, el respeto y la comunicación, es el camino para construir un futuro mejor para nuestros niños y niñas. 

 

Esta forma de crianza no solo busca evitar la violencia, sino que también promueve el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas esenciales para una vida plena y saludable. Para lograr una crianza respetuosa y libre de violencia, es necesario que los adultos responsables respeten que ellos tienen derecho a ser tratados con dignidad, a expresar sus opiniones, a ser escuchados y a participar en las decisiones que los afectan. Es fundamental crear un ambiente donde se sientan seguros y valorados, y puedan expresarse libremente sin temor a ser juzgados o ridiculizados.

La especialista en Comunicación y Salud aclara que, “La comunicación clara y respetuosa es otro pilar fundamental. Evitar los gritos, los insultos y las amenazas, y utilizar un tono de voz calmado y positivo, ayuda a fortalecer la relación con los niños. Escuchar atentamente lo que tienen que decir y validar sus emociones y sentimientos, incluso cuando no estemos de acuerdo con su comportamiento, colabora con su bienestar emocional”.
 

Por otro lado, establecer límites claros y consistentes también es necesario. Los niños necesitan saber qué se espera de ellos y cuáles son las consecuencias de sus acciones. Es importante que los límites sean justos y apropiados para su edad y nivel de desarrollo, y que se apliquen de manera consistente.

Asimismo, los adultos deben ser un buen modelo a seguir. Los niños aprenden observando a quienes los rodean, por lo que es también constructivo darles un buen ejemplo de cómo tratarnos a nosotros mismos y a los demás con respeto. Nuestras acciones y palabras tienen un impacto mucho mayor del que creemos en su comportamiento.

Además de estos aspectos, la referente de OSPEDYC señala que los adultos responsables también deben:

 

  • Garantizar una alimentación saludable y nutritiva para el desarrollo físico y mental de los niños. Enseñar hábitos alimenticios saludables desde una edad temprana contribuye a su bienestar a largo plazo.

  • Asegurar que los niños reciban todas las vacunas necesarias y mantener al día sus visitas médicas de rutina para prevenir enfermedades y monitorear su crecimiento y desarrollo. Estar atentos a cualquier señal de problemas de salud y actuar de manera proactiva puede hacer una gran diferencia en su calidad de vida.

  • Promover la asistencia regular a la escuela y participar activamente en su educación. Crear un ambiente que favorezca el estudio y el aprendizaje, y estar involucrados en su vida escolar, fortalece su desempeño académico y su autoestima.

  • Supervisar y regular el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas. Fomentar actividades alternativas que promuevan la interacción social, el juego al aire libre y la lectura puede contribuir a un equilibrio saludable entre el tiempo de pantalla y otras actividades.

 

“Recordemos que la crianza de los más chicos es una tarea compartida. Es importante que todos los adultos responsables trabajemos juntos para crear un entorno seguro, respetuoso y amoroso donde los niños puedan crecer y desarrollarse plenamente” finaliza Ailín Catalá, Jefa de Comunicación Institucional de OSPEDYC.

 

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