ECONOMIA

14 de mayo de 2014

¿KICILLOF HABLA EN SERIO?

Estamos ante una composición argumental racionalmente ridícula. La negación de lo obvio. La búsqueda de culpables. Otra no hay.
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Por: Héctor Blas Trillo

Está más que claro que el actual ministro de economía cada vez que toma los micrófonos no es para tranquilizar sus oyentes exponiendo profesionalmente las motivaciones y avances en el plan económico oficial. No ha sido posible hasta ahora una explicación técnica de las razones por las cuales se ha producido una escalada en los precios, o se ha debido bajar nada menos que 10 puntos el crecimiento de la economía en los últimos 10 años por haberse errado su cálculo. Tampoco conocemos cuál es el plan antiinflacionario. O qué piensa hacer el gobierno ante el evidente desequilibrio de las cuentas públicas. No.

El ministro se dedica a acusar sin fundamento alguno. A insultar. A atacar de manera burda y con un nivel de estudiantina a quienes considera los enemigos del sistema, a quienes llama antipatrias, papagayos, estúpidos y lindezas por el estilo. Un verdadero insultador profesional.

Por estas horas, arremetió contra el banquero Jorge Brito, quien tuvo la osadía de afirmar, días atrás, que el Gobierno "todavía no está recortando el gasto y el déficit fiscal está creciendo" cuando "ese es el factor más importante para frenar la inflación".

"Volveremos a la situación de enero o diciembre del año pasado", la antesala de una nueva devaluación.

Veamos: "Los bancos timbeaban con el dólar". "Lo de Brito es buena amenaza. Ya están anunciando una mega devaluación para fin de año. El que dice que se viene una tormenta es porque vende paraguas" "Me llama la atención lo que dijo (Brito). Parece una cuestión de patriotismo: el sector bancario por la dolarización de sus activos. Brito debería ser más prudente, fundamentar lo que dice y mostrarle a los argentinos todo lo que ha ganado con esos movimientos"

El ministro afirmó también que las preocupaciones del banquero Brito "no son por su negocio sino por otros negocios" y argumentó que eso responde a "una obsesión de la derecha que dice que cuando suben los precios hay que bajar el gasto público".

La verdad es que los dichos del banquero Brito no son más que la reiteración de comentarios efectuados en el ambiente profesional y en diversos medios. De hecho, nosotros mismos hemos expresado días pasados que las medidas de Juan Carlos Fábrega en el Central sirven para ganar tiempo, pero que si no se hace nada con el gasto, rápidamente se presentarán problemas.

Es realmente notable que un ministro pretenda echarle en cara a alguien las ganancias obtenidas por operar dentro de un sistema político y monetario manejado por él mismo como responsable máximo de la economía. La dolarización de activos ha sido, y sigue siendo, una medida perfectamente legal, lo mismo que lo es la compra de Lebacs al Banco Central con tasas del orden del 30% anual. En pesos, pero que al estar clavado el dólar en 8 pesos, se convierten en tasas en dólares. Una verdadera afrenta al más elemental sentido común.

Y por si fuera poco, al hablar de los bancos el ministro parece no tener en cuenta que la mitad de los depósitos del sistema, o casi, están en los bancos oficiales. Básicamente Nación y Provincia.

Es curioso, pero según esta óptica la verdad es que el ministro se acusa a sí mismo.

Obviamente no es nuestra intención, ni nos interesa defender al banquero de marras, que por otra parte supo ser ferviente defensor del actual modelo político y económico. Él sabrá hacerlo, si le parece.

Lo cierto es que con subas de precios del orden del 3% mensual o más (o menos, pero más del 2% seguro), en la medida en que el dólar siga planchado, estamos ante una verdadera inflación en dólares que tarde o temprano provocará una nueva devaluación de envergadura. Es así.

El resto es casi anecdótico, pero nos muestra dónde estamos parados. Los bancos “timbean” con el dólar, no es que protegen su capital y tratan de ganar lo más posible como cualquiera de nosotros. El pobre Brito obra de mala fe y pretende vender paraguas. No es que la emisión de moneda y la inflación siguen tan campantes porque el gobierno no ha tomado ni una sola medida en orden a equilibrar las cuentas públicas. No. Y luego la ridícula alusión a “la derecha” por parte de un funcionario de un gobierno de gente enriquecida hasta el hartazgo en la función pública es bastante más que una cargada, un grotesco. Una afrenta a la inteligencia.

Que el ministro considere que si suben los precios no hay que bajar el gasto público, y que el banquero (o nosotros) considere lo contrario, es algo absolutamente natural y los hechos dirán quién tenía razón.

Pero, más allá de toda esta historia propia de una película de Fellini, a la que estamos acostumbrados, nos resulta llamativa la apelación a la “prudencia” (calidad que sin dudas el ministro no tiene ni por asomo) ¿a qué se refiere? ¿Acá hay que callar lo que uno piensa a riesgo de ser tildado de imprudente?

En cuanto al pedido de fundamentación, no podemos saber qué podría decir el banquero acusado, pero nosotros hemos dicho una y mil veces que si la masa monetaria crece un 40% por año, que suba el precio de la moneda extranjera es de Perogrullo. Como suben todos los bienes y servicios de la economía.

Porque esa es la otra: este ministro que durante estos años ha avalado las mentiras del INDEC y al parecer sigue haciéndolo, sigue al pie de la letra la bajada de línea presidencial y se niega a reconocer que el país está ante una inflación anual cercana al 40% por culpa de la política monetaria seguida. Y si verdaderamente considera que la baja del gasto con subas de precios es una “obsesión de la derecha”, debería reclamarle al presidente del Central que no quite pesos de circulación pagando tasas del 30% porque ello atenta contra el gasto, precisamente. Es más, no debería propiciar la quita de subsidios, siendo que éstos son, precisamente, gasto público.

Estamos ante una composición argumental racionalmente ridícula. La negación de lo obvio. La búsqueda de culpables. Otra no hay.

¿Qué va a pasar si las cosas siguen así cuando termine el ingreso de dólares de la cosecha gruesa? Va a pasar que empezarán nuevamente a caer las reservas. La demanda de dólares habrá de aumentar y las presiones devaluatorias serán inevitables. Volveremos efectivamente a diciembre.

Y cuando se produzca el estallido, ¿hace falta decir a quién culpará el ministro?

Realmente, qué bueno sería que por una vez al menos este personaje insólito saliera a hablar en serio y nos dijera a todos cómo piensa volver lógico un sistema con el 40% de inflación anual y un dólar fijo en 8 pesos. Con eso, y con el obvio reconocimiento de lo obvio, nos daríamos por satisfechos. Mientras tanto, por lo menos nosotros hemos llegado a la conclusión de que Kicillof no habla en serio.

 

Fuente: www.hectorblastrillo.blogspot.com


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