27 de octubre de 2012

El superclásico más esperado

En 1927, River y Boca se enfrentaron tras ocho años sin hacerlo. El origen de la rivalidad y por qué ya es histórico el choque del domingo.

Por Esteban Bekerman

 

Un anuncio del muy esperado superclásico de 1927, jugado luego de ocho años sin que sus protagonistas se enfrentaran. /Gentileza Sergio LodiseUn anuncio del muy esperado superclásico de 1927, jugado luego de ocho años sin que sus protagonistas se enfrentaran. /Gentileza Sergio Lodise

En toda la era profesional -es decir desde 1931-, River y Boca jamás habían tenido que aguardar más de un año luego de un superclásico oficial para jugar otro. Pero lo impensado ocurrió, y cuando se enfrenten este domingo 17 meses y medio habrán transcurrido de su último choque por los puntos. Una espera que, por supuesto, sólo agrandó una rivalidad que data de los mismos orígenes de ambos.

Precisamente por esos años iniciales de sus vidas en los que compartieran un mismo barrio (La Boca) al punto de tener sus canchas a muy pocas cuadras -ver galería de imágenes-, la pica entre estos clubes ni siquiera corrió riesgos cuando, en la era amateur, debieron pasar más de ocho años sin enfrentarse oficialmentepor el cisma que afectó al fútbol argentino entre 1919 y 1926.

En aquellos tiempos, mientras Boca dirimía se repartía los títulos de Primera con Huracán en la vieja Asociación Argentina y aportaba figuras a granel a la selección nacional que ese ente armaba como único del país afiliado a la FIFA, el club por entonces de casaca a rayas blancas, rojas y negras mostraba su fuerza en la aún más competitiva Asociación Amateurs, cuyo torneo de Primera ganaría en 1920 aún como vecino de un Xeneize también campeón ese año.

Ya en 1923, un River más preocupado por desarrollarse institucionalmente que por ganar campeonatos se mudaría a La Recoleta (Alvear y Tagle más precisamente) para, sin perder a sus hinchas de La Boca, nutrirse del público y -sobre todo- los socios que a partir de los años ’30 le permitirían sacar chapa de millonario. Pero ni esta mudanza hizo mermar la rivalidad entre su gente y la de Boca.

Antes del cisma del ’19, de hecho, auriazules y albirrojos habían protagonizado encarnizados enfrentamientos oficiales, comoaquel primero de la historia que sostuvieron en 1913 con triunfo riverplatense por 2-1 y en cuya crónica un diario habló del “conocido antagonismo que media entre ambos clubes”, habida cuenta de algunos amistosos barriales que venían jugando al parecer desde 1906.

En el fútbol oficial, Boca y River ya habían coincidido en un mismo campeonato en 1908, año en el que los xeneizes comenzaron a participar en los torneos de la entonces Argentina Football Association jugando el certamen de Segunda en el que River -que militaba en esa categoría desde 1906 tras comenzar un año antes en Tercera- lograría el título y por ende su primer ascenso a Primera.

Quiso el destino sin embargo que en aquel campeonato de 1908 boquenses y riverplatenses estuvieran en distintas zonas, por lo que -si bien ese año jugaron el primer amistoso del que se guardan registros fehacientes, que Boca ganó 2-1- no hubo enfrentamiento oficial entre ambos por ese certamen como tampoco lo habría entre 1909 y 1912 al seguir los de azul y oro en Segunda.

Desde 1913 hasta 1918, en cambio, los cruces oficiales de uno contra otro se repetirían ya al menos una vez por año, con clara supremacía de un River que, de los nueve jugados en ese lapso -sumando el campeonato y la Copa Competencia que se jugaba por eliminación- recién perdería el último al caer 1-0 en cancha de Racing, tras lograr cinco triunfos y tres empates en los anteriores.

Por todo esto, en definitiva, el atractivo fue tan grande como la rivalidad cuando -reunificación del fútbol argentino mediante- en 1927 los clásicos adversarios se volvieron a enfrentar luego de más de ocho años sin hacerlo por la 33a. y última fecha del torneo. Esa tarde,  Boca ganó 1-0 en su cancha con gol de Roberto Cherro en el minuto 6, lo que le permitió completar como único líder su participación en aquel certamen que finalmente le arrebataría San Lorenzo al completar partidos pendientes.

River, en tanto, vivía entonces un tiempo de vacas flacas. Aunque, como permiten comprobarlo las imágenes de diarios de esos días adjuntas a continuación, este cambio en la relación de fuerzas respecto de lo que había ocurrido antes del cisma de 1919 poco importó en laventa y la cobertura que los medios hicieron del partido. Al fin y al cabo, aunque nadie aún lo llamara así se trataba de todo un superclásico. Y no de uno cualquiera, sino del más esperado de la historia… antes del de este domingo, claro.

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