POLITICA

12 de septiembre de 2012

La AFIP ahora quiere saber con qué medios se informa la gente

El organismo ofrece una encuesta no obligatoria sobre “preferencias de medios”. Pregunta sobre qué periodistas o medios elige el contribuyente para informarse. Y si coincide con sus opiniones.

 

En las últimas semanas, en las delegaciones de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) del todo país apareció un cuestionario de ocho páginas titulado“Encuesta de preferencia de medios de comunicación”, que busca conocer de qué modo se informan los contribuyentes y en qué periodistas confían.

Según la agencia el objetivo de la encuesta,que no es obligatoria, es para “determinar las vías más adecuadas de difusión” de sus propios mensajes.

En el encabezado del formulario figura la siguente frase de presentación: “Solicitamos su colaboración para completar esta encuesta. La misma forma parte del estudio que la AFIP realiza para conocer las preferencias del público en cuanto a consumo de medios de comunicación, a fin de determinar las vías más adecuadas de difusión de mensajes institucionales”.

Pero la puntillosidad de la encuesta, sumada a las últimos procedimientos de la AFIP contra quienes discrepan del relato oficial, son preocupantes. Las 23 preguntas parecen más orientadas a los archivos de una policía del pensamiento que a mejorar la comunicación.

A la AFIP no le bastan los estudios de ratings o las estadísticas de venta de ejemplares de los medios, le interesa saber también por qué simpatiza con tal o cuál periodista o conductor.

En la pregunta 8, por ejemplo, se quiere saber cuál es el conductor o periodista de radio que el ciudadano escucha. Indaga también por qué se lo escucha . El contribuyente debe aclarar si “coincide con el punto de vista u opinión” de aquel conductor o periodista.

Desde la AFIP respondieron a este diario que la encuesta sólo tiene como objetivo mejorar la difusión de los mensajes institucionales, pero aclararon que desde el organismo no se maneja la pauta publicitaria.

¿Cómo puede mejorarse la comunicación si luego no pueden disponer de pauta publicitaria para canalizar los mensajes?

La publicidad de la AFIP es manejada por Presidencia de la Nación que, como se sabe, lo hace según criterios de adhesión al Gobierno. Los medios adictos reciben publicidad oficial y se discrimina a los independientes. El 14 de agosto pasado, La Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal ordenó que el Gobierno cumpla con el fallo de la Corte Suprema que lo obliga a establecer criterios públicos y equitativos de distribución de la publicidad oficial .

Luego de que Clarín revelara ayer en su sitio web el nuevo cuestionario de la AFIP, el diputado de la Coalición Cívica ARI, Carlos Comi afirmó que “el gobierno nacional consolida su idea de un estado policialpara controlar lo que leemos y pensamos los ciudadanos”. Y adelantó que presentará hoy un pedido de informes para que el titular del organismo, Ricardo Echegaray, de cuenta de cuál es el objetivo que se persigue con esa encuesta.

Por su lado, el vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara Baja y diputado del GEN, Gerardo Milman, condenó el formulario de la AFIP a la que calificó como “ una encuesta ideada por el Ministerio de la intromisión con el objeto de generar temor en la población”.

Las encuestas que venía realizando la AFIP hasta ahora eran para medir el impacto de sus avisos publicitarios o de la usabilidad de su página web. La de “preferencia de medios de comunicación” es la primera donde el contribuyente debe dejar plasmada sus afinidades en los medios.

El sondeo es preocupante si se lo analiza en el contexto de los últimos meses. Lo saben desde el agente inmobiliario que osó decir a Clarínque el cepo cambiario había frenado al mercado de inmuebles hasta el “abuelo marplatense” que quería comprar dólares para regalar a sus nietos.

En esos y en otros casos, la AFIP actuó más para atemorizar al resto de la población, que para hacer docencia impositiva.

En uno y otro caso, el mensaje fue contundente: el que discrepe con el relato oficial será investigado por la AFIP hasta las últimas consecuencias. Y, además, escrachado por cadena en los discursos presidenciales.

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