21 de junio de 2012

En ruinas, el ex Velódromo no se puede usar ni demoler

Está cerrado desde hace catorce años. Con las tribunas inutilizables por riesgo de derrumbe, tampoco pueden tirarlo abajo porque una ley lo declaró Monumento histórico. Estudian proyectos para recuperar las instalaciones exteriores.

 

Destruido e irrecuperable.

Así está el Velódromo municipal de Buenos Aires , tras años de abandono . Sin embargo, como está considerado un monumento histórico dentro del parque Tres de Febrero , tampoco puede ser demolido ni modificado. Así, entre la ley y la realidad, la que fuera la principal pista de ciclismo de la Ciudad hoy está en un limbo y sin salida a la vista. Tanto, que el Gobierno porteño parece resignado a recuperar parte de las instalaciones exteriores, pero a no tocar las tribunas ni la pista.

El Velódromo fue inaugurado en 1951 , para los Juegos Panamericanos que organizó el gobierno peronista, y cuando los ciclistas eran figuras casi tan populares como los futbolistas o los boxeadores. Luego, en 1979, funcionó como sede del Mundial Juvenil. En su momento fue considerado uno de los mejores circuitos del Mundo para el ciclismo de alta velocidad, con una pista óptima y tribunas que permitían el ingreso de hasta 15.000 personas. Además, el Velódromo sirvió como escenario para espectáculos musicales: en 1970 comenzaron a hacerse los festivales B.A. Rock, por los que pasaron bandas y artistas como Manal, Almendra, Moris, Vox Dei y Sui Generis, entre otros. Un show artístico, “Doma”, de la agrupación De la Guarda , fue lo último que albergaron las ahora derruidas tribunas, en 1998.

Pero la falta de mantenimiento y el decaimiento del ciclismo como deporte popular, al menos en la Capital, hicieron que el Velódromo fuera perdiendo su brillo. El golpe de nocaut lo sufrió en 1991, cuando el entonces intendente Carlos Grosso lo cedió en concesión por 20 años a una empresa, junto con otras instalaciones de los bosques de Palermo, como el campo municipal de golf. Por esta polémica cesión, Grosso afrontó una causa judicial por la que llegó a estar ocho meses en prisión, en 2002.

En 1997, Fernando de la Rúa, cuando era jefe de Gobierno de la Ciudad, rescindió el contrato, y así el Estado porteño recuperó la tenencia de la pista de ciclismo. Pero nunca se elaboró un plan de obras para que la Ciudad pudiera recuperarla, y así fue cayendo en el abandono. Hoy, las instalaciones sanitarias y eléctricas están inutilizables , los baños fueron saqueados y las estructuras metálicas están derruidas. Y lo peor: en 2007, un estudio del Centro Argentino de Ingenieros recomendó demoler las tribunas porque corrían riesgo de derrumbe.

Pero el Velódromo es un edificio protegido, como otras instalaciones del parque Tres de Febrero. El subsecretario de Deportes de la Ciudad, Francisco Irarrázaval, le explicó a Clarín : “No podemos demolerlo porque hay una restricción legal. Como está hoy, el Velódromo no se puede usar tampoco para otros fines. Y por otro lado la inversión para recuperarlo sería tan alta que se vuelve inviable. Evaluamos proyectos alternativos, por lo cual esperamos tener alguna novedad en julio o agosto”.

¿Cuál es la idea del Gobierno porteño? Recuperar la zona exterior del Velódromo (el complejo tiene unas cinco hectáreas) para armar un paseo público, con una parquización mejorada para que el lugar sea más agradable. Además, montarían una pista de skate y rollers, como las que la Ciudad ya instaló en la plaza Paseo de las Américas, en Belgrano, y en el parque Alberdi, en Mataderos.

Pero las tribunas y la pista quedarían cerradas para el público, porque las estructuras no soportarían peso. Así, el Velódromo se terminaría convirtiendo en una especie de ruina romana , muy lejos del esplendor que supo tener.

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