POLITICA

3 de mayo de 2015

A 38 años de la primera marcha de las madres de Plaza de Mayo: ¡GRACIAS MADRES!

En la última y cruel dictadura cívico militar que asoló nuestro país, el terrorismo de Estado hizo desaparecer, torturó, desterró y asesinó, a intelectuales, científicos, sindicalistas, artistas, estudiantes y militantes por una Patria distinta a la que querían imponernos. Fue tan terriblemente eficaz que hubo un momento en el que prácticamente habían eliminado casi toda la capacidad de reacción social en el interior de nuestro país.

 

En la última y cruel dictadura cívico militar que asoló nuestro país, el terrorismo de Estado hizo desaparecer, torturó, desterró y asesinó, a intelectuales, científicos, sindicalistas, artistas, estudiantes y  militantes por una Patria distinta a la que querían imponernos. Fue tan terriblemente eficaz que hubo un momento en el que prácticamente habían eliminado casi toda la capacidad de reacción social en el interior de nuestro país.

A su implacable eficacia escapó un grupo de mujeres, madres y abuelas que comenzó su lucha por recuperar a sus hijos y nietos. También sufrieron secuestros, torturas y asesinatos, pero guiadas por una fuerza moral y una valentía que supieron contagiar, nunca se dejaron vencer. 

, Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard de Antokoletz, Julia Gard, María Mercedes Gard y Cándida Gard, Delicia González, Pepa García de Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin, Elida de Caimi, una joven que no se identificó, María Ponce de Bianco y Rosa Contreras; salieron un día como hoy del dolor de sus hogares en el que faltaban sus hijos, y juntas, en la Plaza de Mayo, comenzaron a caminar. Porque no podían quedarse paradas, porque no querían quedarse solas, porque sabían que sus hijos y los hijos de otras estaban en peligro.

Treinta y ocho años después  el mundo entero celebra sus victorias. Los y las argentinas las acompañamos en sus conquistas, que son nuestras conquistas.

Y ellas nos acompañan a todas y todos en la recuperación de nuestra dignidad y soberanía. Trabajan para lograr la patria que sus hijos querían, con las herramientas de la solidaridad humana, la dignidad, el amor, el esfuerzo colectivo y el reconocimiento y el respeto a los derechos humanos. Acompañan y guían todas nuestras luchas, las que empezamos las personas comunes, la de las madres como Susana Trimarco y las de nuestro gobierno, que en un momento muy delicado de nuestra historia se atrevió y derogó las leyes de la vergüenza, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que impedían que en nuestro país tuviéramos las merecidas, verdad, justicia y reparación.

Ellas nos demuestran día a día, con cada nieto recuperado, cada derecho restituido y cada oportunidad ofrecida a quienes se les negaba todo, que el amor vence al odio. Como dice la Madre de Plaza de Mayo Adelina Dematti de Alaye:  “es un triunfo del amor, nosotras fuimos a buscar a los hijos por amor y siempre fuimos por esa manera ".

Ellas son la inspiración que junto con el estímulo de las mujeres que nos precedieron, como Evita, como Juana Azurduy, nos alienta a conquistar cada día más derechos para más mujeres y más justicia social e inclusión para todos y todas.

Gracias a ellas, nuestro país es ejemplar y está en la vanguardia en cuanto a juicios por delitos de lesa humanidad, recuperación de la memoria histórica, políticas reparatorias y respeto a los derechos humanos. Gracias a ellas recuperamos nuestra democracia y gracias a ellas la defendemos y la ampliamos cada día. Con todo el orgullo y con todo el amor,  hoy desde este Consejo Nacional de las Mujeres nos declaramos hijas y nietas de nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. ¡GRACIAS MADRES! 

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