POLITICA  15 de enero de 2015

“NO SE OLVIDEN DEL PARQUE ALBERDI” AGUAFUERTES AMBIENTALES

Si recorre el universo informativo local o internacional, observará, que gran parte de las noticias que se difunden, tienen su origen en cuestiones ambientales, aunque por lo general, no aparecen en lugares destacados y casi nunca se explicita el porqué de esos hechos.

“NO SE OLVIDEN DEL PARQUE ALBERDI” AGUAFUERTES AMBIENTALES AMBIENTE, POLÍTICA Y ELECCIONES                 Si recorre el universo informativo local o internacional, observará, que gran parte de las noticias que se difunden, tienen su origen en cuestiones ambientales, aunque por lo general, no aparecen en lugares destacados y casi nunca se explicita el porqué de esos hechos.                 Inundaciones, huracanes, desertificación y sequías, migraciones, merma en los rindes agrícolas, destrucción de infraestructuras, pérdida de biodiversidad, muertes por doquier y otras tantas calamidades, tienen su raíz en la crisis ambiental planetaria, como consecuencia de nuestras propias y destructivas acciones.                 El “enloquecimiento” del clima y sus cambios en marcha, condicionan el futuro, abriendo un signo de interrogación sobre el devenir común de una gran parte de las especies, entre ellas la nuestra.                 Nada de ello, deriva de una maldición bíblica o de otra especie y sus soluciones están mucho más allá, de los conocimientos científicos o tecnológicos, en los que muchos gestores públicos depositan toda su confianza.                 La crisis ambiental es producto de la crisis civilizatoria, que creyó que puede amoldar la naturaleza a su antojo y por tanto, en su esencia es ética y política, sustentada en paradigmas de producción y acumulación, irracionales e inviables en un planeta finito.                 La falta de equidad, la avidez de los poderosos y la ausencia de políticas que armonicen los distintos intereses sociales en el plano nacional y global, llevan a que el ambiente sea la variable de ajuste y botín de guerra de las disputas y que la desigualdad y la violencia se potencien sin solución de continuidad.                 Mientras un escaso 2% de la población mundial es dueña del 50% de las riquezas del Planeta y un 20% enriquecido se come el 80% de los alimentos y de la energía que se produce, el restante 80 % de la humanidad se debe contentar con muy poco, haciendo que cualquier solución sea poco factible.                 En una mesa con 10 comensales y 10 platos servidos, cualquiera pensaría que todos se alimentarán, pero no, dos de ellos devoran ocho platos y los restantes ocho deben conformarse con dos.                 Ello queda patente, en que en las cada vez más recurrentes crisis económicas y financieras mundiales, los ricos se  vuelven cada vez más ricos y los pobres miserables.                 Por ello, cada día estoy más convencido, que la política en serio y con mayúscula, es el medio (el único medio) para ir equilibrando las cargas y minimizar las desigualdades, restableciendo la justicia social.                 Pero tampoco podemos ignorar, que la política está en falta y que su déficit es notorio y preocupante en el tema.                 Para colmo, quienes hoy se presentan a la consideración electoral, salvo excepciones, están más interesados en vender una imagen, que ponerse a pensar, estudiar y proponer en concreto cuáles son las soluciones que ofrecen a la ciudadanía sobre los graves males que la aquejan.                 Aunque le parezca raro, la inseguridad, que tanto preocupa, también tiene sus raíces en lo ambiental, ya que la falta de planificación urbana, la exclusión, el hacinamiento, la falta de servicios, la reducción de espacios comunes y verdes, agrava el problema e incrementa la violencia. El fenómeno de las megalópolis y sus populosos conurbanos, en  muchos casos alentados desde el Estado con sus políticas clientelares y habitacionales sin planificación estratégica, o por desarrolladores privados, que está en franca expansión en los países empobrecidos de la Tierra, generan conflictos irresolubles en plazos más o menos largos. Desmiéntame si me equivoco, estamos en un período preelectoral, observó a alguno de los candidatos abordar todos o algunos de estos problemas? Casi todos se limitan a vender una imagen, cual si fueran un jabón, una licuadora o una Tablet, y usan las mismas reglas de publicidad engañosa, apoyada por una millonada obscena de pesos y asesores de marketing que elaboran consignas vacías de contenido, sin compromiso alguno. Lo política electoral se circunscribe a hacer arquitectura o ingeniería y a la compra de lealtades, a través de promesas varias o lugares en la integración de listas. Mientras los candidatos se “auto eligen” en base a encuestas interesadas, previo bombardeo mediático, los partidos de masa, la formación de cuadros o la generación de posiciones políticas filosóficas languidecen peligrosamente y la democracia se vacía de contenido. Lo dejo para que lo piense y me despido hasta la próxima AGUAFUERTES. Ricardo Luis Mascheroni  -  Docente  

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