27 de junio de 2014

Ya estamos en Octavos, pero "nuestro" Mundial recién empieza.

Quizá porque todavía no encontramos nuestro mejor nivel o probablemente porque aún no enfrentamos a los mejores rivales de la Copa, lo cierto es que luego de tres partidos victoriosos que nos resultaron complicados, una importante clasificación lograda y una zona que ganamos con una eficiencia de 9 puntos sobre 9

Quizá porque todavía no encontramos nuestro mejor nivel o probablemente porque aún no enfrentamos a los mejores rivales de la Copa, lo cierto es que luego de tres partidos victoriosos que nos resultaron complicados, una importante clasificación lograda y una zona que ganamos con una eficiencia de 9 puntos sobre 9, tenemos la sensación que es ahora cuando empieza el Mundial para Argentina, con todo lo que ellos significa para las esperanzas de todo un país que no tiene ningún otro objetivo ni ninguna otra expectativa que el de ser campeones de los cinco continentes. Si Sabella se equivocó al llevar a algunos jugadores y dejar a otros, ya no tiene retorno. Si se juega un 5-2-3 o un 4-3-3- o un 3-5-2 no es importante: a esta altura del paseo, Messi es el "sistema"....que la pelota pueda pasar por sus pies, que sus rivales lo permitan y que sus compañeros lo busquen...que Di María esté rápido y con todas las luces encendidas, y que Mascherano siga siendo el "patrón" de la cancha. No es que los demás sobren...es que los demás sepan acompañar. No le podemos pedir a Gago que haga más de lo que hace, ni a Rojo, ni a Zabaleta, ni a Fernández y Garay....Quizá se lo podamos pedir al Kun o al Pipita, que están en un nivel muy bajo y no hacen la diferencia arriba. Fue bueno lo de Lavezzi, y eso da cierta tranquilidad. Palacios siempre es otra esperanza de gol. Pero, fundamentalmente, es necesario que la dinámica, que recién apareció contra Nigeria, se mantenga...porque es con esa dinámica que la Argentina suele desacomodar a los rivales y hacer prevalecer el enorme potencial ofensivo que tiene, por nombres, por actitud y por funcionamiento. Lo de la defensa es otra cuestión. La venimos padeciendo más que criticando....la sufrimos como un agudo dolor de cabeza, como una puntada en la nuca....y cuando el rival tiene la pelota, terminamos "haciendo cuernitos" para que no le lleguen a Romero. Es un equipo desequilibrado, con un ataque poderoso y una defensa que deja dudas, es verdad, pero... ojo con los volantes.... que cuando nos atacan lejos de Mascherano, los contrarios arman jugadas muy desequilibrantes que se hacen difíciles de neutralizar en los últimos metros, haciendo tambalear todo, especialmente a los dos centrales (Fernández y Garay) que tienen buenas condiciones para el puesto como lo demostraron en los últimos encuentros de la clasificación pre-mundial, dónde fueron duros escollos de alto y de bajo, y efectivos a la hora de cabecear en el arco contrario. Lo mismo Zabaleta, con excelentes cualidades de marcador de punta, pero al que se le hace complicada la marca cuando el delantero se le mete por adentro. Hay desacoples que inquietan, pero más inquieta que la jugada deje sin chances a los medios, puntualmente a Mascherano, que cuando está cerca....saca todo y sin la ayuda de nadie. Rojo es una incógnita constante, importante como lateral volante y con altibajos en la marca, pero que en un equipo funcionando bien hasta puede llegar a lucirse y hacer goles. El enorme despliegue de Mascherano, que normalmente alcanzaría y sobraría, a veces no es suficiente porque el peso numérico (y en otras oportunidades la habilidad) de los rivales atacando, sobrepasan sus posibilidades y sus reconocidas cualidades con 100 partidos en la selección del que fue mayoritariamente el mejor, el más regular, el más eficaz. Gago no desentona, pero su fuerte no es la marca. Quizá Enzo Pérez sea parte de la solución en ese sentido. Menudo problema para Sabella, que eligió tener más gestación y más ataque que marca, corriendo todos los riesgos que haya que correr, algo que se agradece en pos de un fútbol más espectacular, y que es lo que le pasó históricamente a las selecciones brasileñas, que no pudieron nunca equilibrar atacantes mortíferos con defensores que hacían agua y volantes más ocupados en la ofensiva que en cortar juego, o "taponar" delante de la línea de cuatro, fruto de un estilo que, sin ambargo, los llevó a ser pentacampeones del mundo. Quizá haya que encontrar un jugador dual, que corte juego dándole una mano a Masche y elabore con la misma efectividad desde el medio, acompañando a Di María en la tarea y con la ayuda de un Messi. Podría ser Enzo Pérez, que reúne esas condiciones, o tal vez el propio Biglia. No hay mucho más en esa zona ya que hoy Maxi Rodríguez es un volante netamente ofensivo (u otro media punta), que no siente la marca como antes. Lo mismo Riki Alvarez o Augusto Fernández, ambos con más vocación ofensiva que defensiva. Pero hay que advertir y reiterar en todo caso que a la defensa se le hace más complejo moverse con un solo jugador que rompa adelante de la línea de cuatro, y que cuando lo superan, le permite al rival encontrar todos los espacios que necesita para ponerse en posición de gol, y ahí se notan todos los defectos que tenemos atrás para marcar en bloque y achicar. Claro que todo esto dependerá del rival. Hasta ahora alcanzó para ganarle a Bosnia y a Irán, agónicamente, pero casi no alcanzó para Nigeria, aunque también se haya ganado, Los africanos nos hicieron ver con mayor nitidez que cuando nos atacan con pelota dominada, nos lastiman, nos hacen padecer. Los equipos que no juegan, que se defienden, nos quitan espacios y también eficiencia adelante. Los que nos juegan de igual a igual, nos hacen tambalear en el medio y también en defensa. Y en un Mundial, nadie regala nada y todos tienen un plus, en especial cuando enfrentan a la Argentina. Vendrán partidos duros frente a rivales más difíciles, y en esta etapa será necesario apuntalar mejor a Mascherano y romper más en el medio, pero sin perder la presión arriba, gestando desde el mediocampo y abriendo mucho más la cancha, cosa que hacen muy bien Lazezzi y Palacios, y sobre todo Di María por la izquierda. Sabella tendrá que elegir bien a los jugadores más que al sistema, determinar una línea de juego eficiente y precisa más que posicionar al equipo en zonas determinadas, mantener una buena dinámica arriba, más marca en el medio y mucha más atención en defensa. Hace falta verticalidad más que toques intrascendentes hacia los costados, porque hay jugadores para ser verticales como lo son Alemania y Holanda, por ejemplo. Equilibrar el equipo es prioritario y una tarea nada fácil para el técnico que, de todos modos, siempre dependerá también de lo que haga o deje de hacer el rival. Preocupa la actual mediocridad de Agüero y la lentitud de Higuaín para resolver en el área contraria. Preocupa la soledad de Di María trayendo la pelota desde muy atrás, teniendo que hacer muchos metros para aclarar el panorama y dar el mejor pase o buscar el mejor perfil para rematar desde lejos, lo que termina desgastándolo demasiado físicamente. Preocupa en muchos pasajes que Messi no pueda entrar en juego y, cuando lo hace, que no pueda encontrar siempre a uno de los delanteros de punta desmarcados y en posición de llegar al gol. Preocupa la falta de marca en el medio y el funcionamiento irregular de los defensores, que están bien de arriba o también en el mano a mano, pero que se equivocan cuando juegan en bloque o se dejan ganar en el uno-dos o son desbordados por los laterales en base a velocidad o toques sucesivos. Y ahí se tiene que desdoblar Mascherano, que lo hace muy bien, pero si la pelota está lejos de él, ni modo....vienen los problemas. Hoy, con el diario del lunes, todos deben estar extrañando al Apache, los hinchas y quizá también el técnico. No están bien ni el Pipita ni el Kun. Pero lo más importante es rogar que la selección alcance su verdadero nivel y que no se "resfríen" ni Messi, ni Di María ni Mascherano. Se notó contra Nigeria una notable mejoría, pero no es suficiente para lo que viene. Hay materia prima para mucho más. Recién apareció parte de la dinámica ofensiva en el último partido, pero también aparecieron los desequilibrios defensivos y las ventajas que damos en el medio, un combo peligroso que nos puede dejar fuera del Mundial, teniendo en cuenta que desde ahora los rivales serán más complicados y que no se puede fallar en ningún partido porque el avión de todos los equipos tiene los motores encendidos y está a punto de despegar para el regreso a casa. Para salir campeones hay que duplicar el poder de ataque pero también minimizar los errores defensivos, acotando las posibilidades del rival en la generación de juego, presionando y rompiendo en el medio para explotar el gran contragolpe que tiene la Argentina, con un Messi que, hoy por hoy, viene salvando los platos rotos haciendo lo que más y mejor sabe.... ser el mejor jugador del planeta y, probablemente, del Universo !!!. Julián Games para ADNbaires.

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