POLITICA

11 de mayo de 2014

El kirchnerismo se debate entre las internas de palacio y el campo abierto en el PJ

Campo abierto. Si bien el kirchnerismo explicitó sin sorpresas al puñado de referentes que serán precandidatos presidenciales en 2015

Jorge Capitanich y Florencio Randazzo. (Dibujo: NOVA)
 

Por Nicolás Poggi (@pogginico), acreditado de NOVA en Casa Rosada.

Campo abierto. Si bien el kirchnerismo explicitó sin sorpresas al puñado de referentes que serán precandidatos presidenciales en 2015, la sensación en la Casa Rosada es hoy de incertidumbre. La decisión del PJ de crear siete vicepresidencias honorarias para habilitar la marcha de los siete aspirantes reafirmó la intención cristinista de “dejar jugar” a todos, con el objetivo de capitalizar las PASO a través de la dinámica electoral del partido de gobierno.

Pero nadie sabe a ciencia cierta quién recibirá la bendición de la Presidenta, si es que habrá un merecedor de tal distinción. Pese a la señal de “unidad” –lesionada por la ausencia de los díscolos- que se exhibió el viernes en el congreso de Parque Norte, los interrogantes persisten y hasta podrían ensancharse.

Una interna de palacio evidencia el choque de intereses entre dos “pesos pesados” del gabinete: Florencio Randazzo y Jorge Capitanich. El ministro del Interior pasó a ser un precandidato formal con su unción como vicepresidente honorario; no así “Coqui”, desplazado a la formalidad de la primera vicepresidencia en un gesto que pudo leerse como su salida elegante de la carrera 2015.

La falta de diálogo entre los dos fue un hecho desde el desembarco del chaqueño en el Gabinete. Sus segundas líneas no se hablan: es cotidiano el retaceo de información y proyectos entre las dos áreas. No era de extrañar tratándose de dos equipos que respondían a ministros con ambiciones. Además, con sus fallidas conferencias matinales, Capitanich pareció arrebatarle a Randazzo el trono del ministro que dialoga con la prensa.

Ahora el propio Capitanich insinuó bajarse. ¿Pero puede creérsele? En Chaco, todo el equipo de gobierno y el peronismo distrital trabaja en pos de su candidatura a la primera magistratura. El viernes el ministro coordinador descartó postularse y atribuyó esa decisión a su gestión en la conducción del partido. Pero ni esas palabras ni la chanza de hacer política en Resistencia pueden tomarse demasiado en serio en boca de un “animal político” en quien CFK puso sus ojos.

Es más, Capitanich dijo que las nuevas autoridades partidarias no son candidatos a suceder a Cristina. Su posición en el PJ  es jerárquica, por lo que no se descarta un golpe de timón para lanzarse a la batalla electoral si las circunstancias lo requieren. Ese cuadro de situación es el que conforma un manto de dudas en los niveles subalternos de Balcarce 50. Los equipos gubernamentales, siempre dispuestos a aceptar los nuevos liderazgos en el peronismo, no saben “para quién jugar”.

Como sea, Cristina hizo un reparto de cargos equitativo en la nueva estructura del peronismo. Le dio la presidencia a un gobernador sin aspiraciones presidenciales como Eduardo Fellner, rodeado de las distintas patas que hoy conforman el sostén del “kirchenrismo profundo”: además de Capitanich, quedaron en el resto de las vicepresidencias Antonio Caló (sindicalismo), Beatriz Rojkés de Alperovich(peronismo del interior) y Eduardo "Wado" de Pedro (La Cámpora).

A los aspirantes a sucederla les otorgó siete vicepresidencias honorarias en igualdad de condiciones. Allí se amontonan los gobernadores Daniel ScioliSergio Urribarri y Juan Manuel Urtubey, los ministros Randazzo y Agustín Rossi, y los legisladores Julián Domínguez y Aníbal Fernández. Fue rápida con el salteño: lo cobijó en momentos en que afianzaba su diálogo con el “outsider” Sergio Massa.

Pero no se cumplió el objetivo de arropar a los gobernadores disidentes del. Ni José De la SotaClaudio Poggi y Daniel Peralta se integraron a la estructura, como se especuló (y negoció) hasta último momento. El cordobés, que también atiende su propio juego presidencial, habló muy suelto de “seguidismo o lameculismo”, aunque la realidad fue otra.

Según pudo saber NOVA, el mandamás de la provincia mediterránea analizó hasta último momento asistir al convite de Parque Norte. Sus esperanzas estaban cifradas en una eventual confluencia con Scioli. Fue un intendente bonaerense de peso del peronismo -hoy integrado a la oposición- quien le advirtió: “Gallego, no vayas”. Ese cacique del Conurbano se jacta de haber torcido la voluntad de su amigo, que desde Córdoba no puede seguir las alternativas de la agitada vida del peronismo del Gran Buenos Aires. Pequeñas delicias de la vida conyugal.

Ese mismo intendente asegura que Sergio Massa le confirmó que se lanzará “después del Mundial”. El diputado de Tigre sabe que no hay tiempo que perder. No le teme al kirchnerismo ni mucho menos al Frente Amplio UNEN, pero no está dispuesto a ceder espacio en un terreno en el que sabe moverse: el de los medios.

Llamó la atención también la inmadurez política del Frente Renovador en la acusación de “pacto” entre Cristina y Mauricio Macri, el otro presidenciable, sólo por un acto público compartido y la revelación de Cristina de sendos encuentros en Olivos. La Presidenta es hábil y sabe cómo abrir grietas en la dubitativa expedición opositora, tal como hizo con la división que generó en el socialismo santafesino el desembarco de la Gendarmería en Rosario.

Como sea, esas denuncias configuran uno de los mayores riesgos de los renovadores en su búsqueda de afianzar su presencia en los medios, que habrá que reprocharle en este caso al ambicioso Darío Giustozzi. Pero la UCR también se plegó a esa diatriba de la mano de Gerardo Morales.

Como en el ajedrez, el Gobierno ya no puede desandar el camino de una mala decisión. A la esperable suba del mínimo no imponible de Ganancias, una bandera desatendida y compartida por todo el atomizado arco sindical, se suma la vacante que permitió que la oposición se apropiara del eje inseguridad. Y no sólo eso. Con sus dudas, terminó entregando el reclamo a los gremios opositores, que lo incluirán en su próxima marcha en una toma de posición que trasciende el universo laboral. Es un hecho del que no se tiene memoria en la historia reciente.

 

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