24 de febrero de 2014

Un Hombre; una Bandera

Se aproxima un nuevo 27 de febrero, día en que evocaremos el primer izamiento de la que, como bandera de la Patria naciente

Luján, 24 de febrero de 2014                                             

Un Hombre; una  Bandera

Se aproxima un nuevo 27 de febrero, día en que evocaremos el primer izamiento de la que, como bandera de la Patria naciente, fue aprobada legalmente recién en julio de 1816  por el Congreso General Constituyente reunido en Tucumán. Por tal motivo, se desarrollará un breve acto de conmemoración el próximo jueves a partir de las 10 en la Plaza Belgrano de nuestra ciudad.

Vamos a recordar, entonces, lo ocurrido aquel día, claro que de doscientos dos años atrás, es decir de 1812, pero también conviene que nos remontemos un poco más lejos aún. Sabemos que Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, siendo hombre de leyes, por imposición de las circunstancias de entonces se avino a ser hombre de mando militar, y tomó a su cargo las  tropas que debían actuar en Paraguay. Sabía lo que significaba, para los hombres que se convertían en soldados en el campo de batalla, la existencia de un símbolo convocante; hasta entonces, casi todos los cuerpos lucían en sus uniformes la escarapela roja, color que junto al amarillo imperaban en lo colonial y por esos motivos, en nota del 13 de febrero formuló, al Triunvirato, una solicitud relacionada con ese aspecto. La respuesta llegó el 18 del mismo mes, declarando como escarapela  “…la de los colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja……” ( 1 ). Fortalecido por esa decisión , tomó la suya, y en la tarde de aquel  27 de febrero, estando la tropa reunida  en la batería Independencia, levantada en las  barrancas del Río Paraná, enarboló por vez primera la enseña bicolor, que fue recibida por aquellos hombres rudos y corajudos, con aplausos y vivas  de emoción y respeto.  

Elevó de inmediato información a las Autoridades expresando que: “Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia”  (2) . Se equivocaba el noble General,  porque el Triunvirato  le respondió, el 3 de marzo, recriminando lo hecho y ordenándole guardar de inmediato esa bandera  y reponer la roja igual que se le remitía, porque ésa era la que se usaba.  

Manuel Belgrano, que había partido de Rosario entre el 1º y el 2 de ese mes de marzo con destino al Alto Perú, para hacerse cargo del Ejército del Norte, no alcanzó a enterarse del contenido de la misiva  por lo que incurrió en una desobediencia posterior, que le acarreó nuevas reprimendas y profundos desasosiegos .

Aquellos eran tiempos difíciles. Todo estaba para ser realizado. Había una patria en gestación que pujaba por nacer y hombres, Belgrano uno de ellos, que la ayudaron en ese proceso; se esforzaron, construyeron con aciertos y errores, triunfos y fracasos y nos la legaron. Por eso están en nuestra historia, la que nos hermana y nos da, a los ojos del mundo, identidad de Nación libre e independiente.  

Referencias: (1) y (2) Textos de ayer para la Argentina de mañana. Manuel Belgrano. 

Instituto Belgraniano de Luján.

Dirección de Cultura.

Junta Municipal de Estudios Históricos

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