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13 de septiembre de 2013

Polémica por las condiciones en que se mantiene a "Arturo", el oso polar de Mendoza

Se registraron varias denuncias por el estado del habitat del único ejemplar que queda en la Argentina. Un grupo de veterinarios ecologistas de Canadá viajarán al país

"Se hacen todos los esfuerzos para que el animal viva en las mejores condiciones: tiene una playa, telas media sombra, dormitorios con aire acondicionado, come carnes y recibe vitaminas. Se invierten $8 mil por mes para que Arturo viva bien", había afirmado en abril el secretario de Medio Ambiente provincial, Marcos Zandomeni, ante las reiteradas denuncias de grupos ecologistas, que denunciaban el hábitat en que debía pasar sus días.

  Pese a la reticencia inicial, tras los constantes pedidos por parte de organizaciones ecologistas y las más de 15.000 firmas recolectadas en las calles, se aceptó el pedido para que especialistas canadienses estudien el modo de vida de Arturo, de 28 años, para confirma cuál es el estado del animal y lo mejor para su futuro.   Norberto Filippo, director del Zoológico, insistió en que el oso está muy bien atendido, "no está sufriendo ni mucho menos, la gente tiene que estar tranquila porque Arturo vive una muy buena vida". "Atendemos el reclamo, y por eso abrimos las puertas para que vengan a ver al oso polar. Pero no olvidemos que este animal es parte de la colección del Zoo y un patrimonio de la provincia valuado en 800 mil dólares", sentenció, según declaraciones realizadas a Diario Uno.       Sin embargo, una de las graves denuncias contra el estado en que se encuentra Arturo es la que afirma que el animal ya está resentido y padeciendo zoocosis, que "provoca daños mentales debido a la cautividad. Estos animales muestran comportamientos obsesivos, anormales y repetitivos. Si un animal no tiene control sobre su entorno y no puede ejercitar su cuerpo ni estimular su mente, empieza a desarrollar una serie de comportamientos repetitivos o 'estereotipados'", aseguran desde Generando Conciencia   "Conocí la situación deplorable del oso Arturo gracias a un video que pasaron en unas jornadas regionales de derecho animal dictadas en la Universidad Nacional de Cuyo", afirmó Adriana Montagno, miembro de Ecológicos Unidos. "Las imágenes realmente me impactaron y desde entonces me sentí obligada a buscar alguna solución. Mis años como funcionaria técnica para la Provincia en cooperación internacional me dieron varias herramientas y recursos para generar lazos institucionales, y con la gestión de una amiga de Canadá empezamos a averiguar distintas alternativas", relató a Diario Uno.   El pasado 25 de diciembre se había producido la muerte de  Winner, el último oso polar que quedaba en el zoo porteño, debido a las altas temperaturas y al estrés producido por el ruido de los fuegos artificiales navideños. "Como consecuencia de los inusuales picos de temperatura, combinados con la pirotecnia del 24 a la noche y el temperamento nervioso del oso, dificultaron la normal termorregulación, llevando a la muerte del mismo", aclararon en ese momento.

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