13 de agosto de 2013

OSVALDO BAYER EN LUJAN CENTRO CULTURAL ARTIGAS

DESMONUMENTAR A ROCCA

 

Osvaldo Bayer

 

   

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  • Un anarquista y pacifista. Del 52´ al 56´ estudió Historia en Hamburgo. En Argentina, se dedicó al periodismo, la historia argentina, y a guiones cinematográficos. Trabajó en los diarios Noticias Gráficas, en el Esquel de la Patagonia, y en Clarín. En 58´ fundó "La Chispa", al que él mismo denominó como "el primer periódico independiente de la Patagonia". Fue acusado de difundir información, y a punta de pistola, abandona Esquel. Luego, del 59´ a 62´, fue Sec. Gral. del Sind. de Prensa. En la dictadura fue perseguido por sus obras, principalmente por su libro "La Patagonia rebelde", que motivó su exilio en Berlín del 75´ al 83´. Sus ensayos, "Los anarquistas expropiadores y otros ensayos", "Fútbol argentino", "Rebeldía y esperanza", "Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia" y "Rainer y Minou". En 2003 en la UNICEN, le otorga el Dr. Honoris Causa por su trayectoria por los DDHH, la literatura y el periodismo. En 2004 es declarado Huésped de Honor por la Univ. Nac. del Litoral. Sigue siendo un referente en la lucha de los Pueblos Originarios, y el desenmascaramiento de figuras históricas como genocidas
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    JUEVES, 24 DE JUNIO DE 2010

    Ediciones El Tugurio presenta:

     
    Historia de la crueldad argentina
    Julio A. Roca y el genocidio de los Pueblos Originarios

    Osvaldo Bayer - Diana Lenton - Stella Maldonado
    Walter Delrio - Adrián Moyano - Mariano Nagy
    Alexis Papazian - Valeria Mapelman - Marcelo Musante
    Miguel Leuman
    Coordinador: Osvaldo Bayer



    "Historia de la crueldad argentina. Julio A. Roca y el genocidio de los Pueblos Originarios" es un libro que se propone dar base documental a un debate ético pospuesto desde hace décadas: la existencia de un monumento en la Ciudad de Buenos Aires dedicado al general que comandó las tropas que asesinaron a miles de indígenas en el marco de las campañas al desierto.
    Julio Argentino Roca fue también quien, durante sus dos presidencias, entregó de modo infame las tierras apropiadas a los pueblos originarios a las elites locales y extranjeras, fue el impulsor de la feroz Ley de Residencia contra los obreros extranjeros que luchaban sus derechos sindicales y fue el autor de las primeras leyes represivas contra el movimiento trabajador.
    El libro, que es de carácter divulgativo y está pensado para ser utilizado dentro del ámbito educativo y para el público en general, da cuenta del proceso de sometimiento de las comunidades originarias a través de su incorporación como mano de obra esclava, su encierro en campos de concentración, el intento de borramiento de su identidad y la distribución forzada de sus miembros.
    Se divide en artículos que analizan el genocidio indígena y los silencios historiográficos, la repercusión en la prensa y los debates parlamentarios de la época, el rol de los pueblos originarios en los movimientos populares de resistencia a fines del siglo XIX, la existencia de un campo de concentración en la isla Martín García, las matanzas de Napalpí (1924) y Rincón Bomba (1947) en el marco dos gobiernos democráticos, y dos breves reflexiones acerca del rol de maestros y escuelas en la construcción del Estado nacional.
    Coordinado y prologado por Osvaldo Bayer, incluye el proyecto de ley presentado para quitar el monumento a Roca de la Ciudad de Buenos Aires, y tiene la participación de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, a través de la antropóloga Diana Lenton, los historiadores Walter Delrio, Mariano Nagy y Alexis Papazian, la documentalista Valeria Mapelman, el sociólogo Marcelo Musante; y cuenta también con la participación de la referente del gremio docente Stella Maldonado, el activista mapuche Miguel Leuman y el escritor y periodista Adrián Moyano.



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    - Santiago Arcos Editor-
    Puan 481 1° piso. Tel 4432-3478

    - Eterna Cadencia Libros-
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    DOMINGO, 16 DE MAYO DE 2010

    Desmonumentar - Contratapa Pagina 12 16 de mayo 2010

     

    Desmonumentar

     

     Por Osvaldo Bayer

    Una vez más sostenemos que en la Historia finalmente triunfa siempre la Etica. Aunque pasen siglos. Recuerdo cuando hace años comenzamos los jueves al anochecer, junto al monumento al general Julio Argentino Roca, demostrando que, documento tras documento, los argentinos honrábamos a un genocida, a un racista y a quien había restablecido la esclavitud en la Argentina, en 1879, esclavitud a la cual nuestra increíblemente progresista Asamblea del Año XIII había eliminado adelantándose en décadas a Estados Unidos y a Brasil. Pues bien, aquella iniciación se ve culminada ahora por el primer congreso nacional del movimiento “Desmonumentar a Roca, que se llevará a cabo el sábado próximo, 22 de mayo, día del Cabildo Abierto, y el domingo 23, en la ciudad bonaerense de Junín, al cual concurrirán delegaciones de todo el país de docentes, estudiantes, trabajadores, miembros de instituciones culturales, representantes de los pueblos originarios y todos los que quieran participar. Los actos serán públicos y culminarán con música del cada vez más joven conjunto Arbolito.

    Cuando comenzamos hace años aquella tarea en el monumento a Roca de la Diagonal Sur fuimos demostrando lo que sosteníamos. Sobre el calificativo de genocida, mostramos el propio discurso de Roca ante el Congreso de la Nación, al finalizar su “Campaña al Desierto”: “La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida... El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”. No puede haber mejor definición del concepto oficial de genocidio que estos conceptos del propio genocida. (Frase en la cual se nota su increíble racismo acusando a los seres humanos que habitaban desde hacía siglos esas regiones de haber “inundado las fértiles llanuras”. Cuando la verdad es que si alguien había inundado eran los descendientes de los conquistadores europeos que un buen día habían “descubierto América”.) Respecto del racismo de Roca están todos sus discursos en los que siempre emplea los mismos términos calificándolos de “los salvajes, los bárbaros”, mientras San Martín varias décadas antes siempre hablaba de “nuestros paisanos los indios”. Una diferencia abismal. Sobre el clima previo que preparó la matanza de Roca se pueden consultar los diarios de la época. Basta un ejemplo. El diario La Prensa del 16/10/78: “La conquista es santa; porque el conquistador es el Bien y el conquistado el Mal. Siendo Santa la conquista de la Pampa, carguémosle a ella los gastos que demanda, ejercitando el derecho legítimo del conquistador”. Racismo para obtener ganancias.

    Respecto de que Roca restableció la esclavitud casi setenta años después de que ésta hubiera sido eliminada por la gloriosa Asamblea del año XII, lo demuestran los avisos publicados en los diarios de la época. Por ejemplo, el del diario El Nacional del 31-XII-78: “Entrega de indios”, como título. Y como texto: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”. Con respecto a la crueldad empleada por Avellaneda, Roca y los miembros de ese gobierno, lo dice bien esta crónica del mismo diario porteño El Nacional de esa fecha: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”. Esto lo hicieron los argentinos, como los españoles lo hicieron antes del glorioso Mayo de 1810. El mejor documento que nos habla de la traición de Roca y sus ayudantes del poder a esos principios de Mayo, por ejemplo, es si comparamos este estado de cosas con la declaración de Manuel Belgrano del 30 de diciembre de 1810, en su expedición al Paraguay, cuando proclamará la igualdad de derechos de los pueblos originarios, donde dice textualmente: “A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de Libertad, propiedad y seguridad, que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los que han gobernado he venido a determinar los siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro: 1) Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. 2) Desde hoy les liberto del tributo”. Y luego en los otros artículos los “habilita para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos” y les promete créditos para la compra de “instrumentos para la agricultura y para el fomento de las crías”. De la Igualdad y la Libertad a la esclavitud y la muerte. La absoluta traición a los principios de Mayo. Lo mismo hará ese extraordinario libertario que se llamó Juan José Castelli al llegar al Alto Perú, para no hablar de Mariano Moreno en su defensa valiente de la igualdad de los pueblos originarios de estas tierras americanas.

    Pero, claro, con Roca comenzará el dominio del latifundio, luego de que después del exterminio de los pueblos del sur se repartan 41 millones de hectáreas a 1843 terratenientes. Al presidente de la Sociedad Rural –sí, la misma que sigue hoy representando a los estancieros– se le entregarán nada menos que 2.500.000 hectáreas.

    ¿Y quién era él? José María Martínez de Hoz, el bisabuelo directo del Martínez de Hoz que fue ministro de Economía de la última dictadura militar, la de la desaparición de personas. Cómo el verdadero poder siempre se mantuvo en las mismas manos en nuestra historia. Ya que jamás se llevó a cabo una reforma agraria. A todos los miembros de la comisión directiva de esa Sociedad, Avellaneda-Roca les otorgó un mínimo de medio millón de hectáreas. Y ahí están los apellidos clásicos del Barrio Norte: los Pereyra Iraola, los Oromí, los Unzué, los Anchorena, Amadeo, Miguens, Real de Azúa, Leloir, Temperley, Llavallol, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar.

    En el primer congreso de “Desmonumentando a Roca” que comenzaremos el sábado próximo en Junín sentaremos las bases para una propuesta de profundo sentido ético, terminar con el endiosamiento del genocidio y propender a que se quiten los monumentos a la persona de Roca, se reemplace su nombre a todas las calles que lo ostentan en nuestras ciudades.

    Y también que la ciudad patagónica de General Roca pase a llevar el nombre que esa zona ostentaba antes del paso del genocida: Fiske Menuco.

    Los argentinos jamás hicieron congresos de historiadores para hacer una autocrítica de los crímenes oficiales que se cometieron contra los pueblos que durante siglos habitaron estas generosas tierras. Al contrario, glorificaron con los nombres de los asesinos oficiales lugares públicos. Cuando propusimos a los representantes del pueblo de la Capital quitar el monumento a Roca y reemplazarlo por una obra escultórica que represente a la mujer originaria –ya que en su vientre se originó el criollo que fue el soldado de nuestros ejércitos de la Independencia–, ese proyecto fue rechazado por el macrismo, que señaló que en “historia hay que mirar hacia adelante”. Ante tal argumento señalé públicamente: “Entonces, con ese criterio, Alemania tendría que tener todos los monumentos a Hitler”. Más todavía, que justamente el monumento a Roca es el más grande y céntrico de nuestra ciudad, apenas a metros del Cabildo, donde se declaró nuestra Libertad y se sostuvo la igualdad de todos como principio. Además, ese monumento fue llevado a cabo por resolución de un gobierno no democrático, en la Década Infame durante el período del general Justo, elegido –como es sabido– por el llamado “fraude patriótico”, término argentino que debería avergonzarnos a todos. ¿Y quién era el vicepresidente del general Justo? Nada menos que el hijo de Roca, Julio Argentino Roca (hijo), quien fue el verdadero inspirador de ese monumento a su padre.

    Ese monumento es aún más injusto porque el general Roca, siendo presidente, aprobó la ley más cruel de la legislación argentina, la 4144, la llamada “Ley de Residencia”, por la cual se expulsaba a todo extranjero que perturbara el orden público. Que se aplicó principalmente a obreros que promovieron el avance de la justicia social, luchando por las ocho horas de trabajo. Pero la maldad de esta ley era que se expulsaba sólo al hombre y se dejaba aquí a su mujer y a sus hijos. Eso se hacía para que las esposas les aconsejaran a sus maridos no comprometerse en las luchas obreras porque corrían el peligro de ser expulsados y ellas quedaban aquí solas, con sus hijos, ¿y cómo podrían alimentarlos? También Roca fue el primer presidente que reprimió con extrema violencia un acto obrero del 1º de marzo, en memoria de los mártires de Chicago. Fue el 1º de mayo de 1904 y allí fue muerto el marinero Juan Ocampo, de 18 años de edad. El primer mártir del movimiento obrero argentino. De él no hay ni una callejuela en un barrio obrero. Pero el represor, Roca, tiene calles hasta en el último rincón urbano del país.

    La ilustración de esta nota pertenece al libro Pedagogía de la Desmemoria. Crónicas y estrategias del genocidio invisible, de Marcelo Valko. Y es una caricatura de Roca hecha por la publicación Don Quijote del 25/10/1891, en pleno auge político del genocida. Caricatura que demuestra toda la crueldad de su persona. El reciente libro de Valko deja bien al desnudo la verdadera personalidad de Roca. Y demuestra que en el curso de la historia cómo se justificó lo injustificable que ha quedado siempre oculto por más de un siglo y medio y hoy recién comienza a debatirse. Además se traen las citas del lenguaje de los políticos notables de la época y su racismo insoportable, con expresiones como “Raza estéril”, “enjambre de hienas” o “gusanos” como se calificaba a los pueblos originarios para facilitar el genocidio. Toda la línea de los pensadores “liberales positivistas” de la época. Se quería terminar con la nación mestiza para lograr la llamada “civilización europea”. Y también, otros aspectos, la posición dual de la Iglesia en esa época. No deja el autor de demostrar la corrupción oficial en la que se destaca las prebendas de los dos hermanos de Roca: Rudecindo y Ataliva. Sarmiento inventó el verbo “atalivar” que suplantaba al de “cobrar la coima”. En resumen, un libro fundamental para llegar a la verdad de ese pasado argentino. Y para interpretar el fracaso argentino posterior a ellos, que culminó con la dictadura de la desaparición de personas.

    Por eso, por fin, una reunión nacional, los próximos sábado 22 y domingo 23 de mayo, en Junín, donde se debatirán en sucesivos encuentros todos los temas que hacen al pasado argentino que nos lleva a preguntarnos: ¿qué nos pasó a los argentinos después de esos principios de Mayo, plenos de generosidad y de la búsqueda de la Igualdad por medio de la Libertad?

     
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    MIÉRCOLES, 5 DE MAYO DE 2010

    ¿Quién Fue Roca?

      CARICATURA DE UN GENOCIDA

    De todas las excelentes caricaturas que tocan la siniestra personalidad de Roca, ninguna supera esta minuciosa composición del rostro del general. Observese por ejemplo que la nariz es la cabeza de un burro, sus ojos son sacos de dinero con la palabra "negotium", la barba está compuesta por bayonetas y sables, el bigote es un opositor asesinado, sus galones son calaveras; en la frente, la Constitución atravesada por un sable y la mirada siempre esquiva... (Don Quijote 25/10/1891)
    Del libro: "Pedagogía de la desmemoria. Crónicas y estrategias del genocidio invisible" Marcelo Valko - Colección Osvaldo Bayer
     
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    ¿Por Qué Desmonumentar?

      Como Ciudadanos, de una Democracia, no debemos soportar un Monumento a un Genocida como el Gral. J. A. Roca. Ese Monumento fue inaugurado por un Gobierno; No Democrático, en la Década Infame e inspirado, por el hijo de ese genocida que era el Dr. Roca, elegido por el denominado Fraude Patriótico.
    El Gral. J. A. Roca fue un asesino de miles de miembros de Pueblos Originarios, para dar esas enormes Pampas, a los miembros de la Sociedad Rural. Además aprobó la Ley de Residencia, por la cual se expulsó a miles de obreros italianos y españoles que luchaban por las 8 horas de trabajo y como si fuera poco fue Autor de la primera Represión contra un Acto Obrero el 1 de Mayo de 1904, donde murió el primer mártir del Movimiento Obrero Argentino, el marinero Juan Ocampo. Por eso "Desmonumentemos a Roca".

    Los convoco a que le demos sentido y contenido a todo lo que puede significar para Ustedes DESMONUMENTAR.

    Comenzamos con Roca y seguiremos con el resto de los genocidas. Nos espera una larga tarea desmonumentadora por delante

    En el caso de aquellos amigos que se dediquen a las artes gráficas y quieran enviar bocetos para tenerlos en cuenta para una futura publicación los aliento a que las envíen por mail a desmonumentandoaroca@gmail.com

    A continuación comparto con Uds el afiche que diseñaronCarlos y Andrea para las jornadas en Junin  
       




    (descripción)
    Imágenes superpuestas, que relatan sobre el GENOCIDIO que significó la "conquista del desierto" y que sitúan a Junín en ese contexto histórico y social. Rescatan las verdades detrás de los símbolos/íconos. Aparecen, la pintura del artista plástico argentino Blanes, un mapa que describe los territorios "libres" hasta 1876, el grabado del rostro de Julio "Asesino" Roca (presente en los billetes de 100 pesos), el mural que homenajea "tan gloriosa gesta" en la Escuela Media Nº9 (Expedicionario al desierto Tte. Cnel. Antonio Tassi) donde sucederá el "Cabildo Abierto" y, en primer plano, "haciendo desierto" sobre la tierra y la sangre de los pueblos originarios, el arado (extraído del escudo de Junín, que en su descripción original cita: "el surco civilizatorio").

     

    El domingo 21 de Julio, el periodista e historiador Osvaldo Bayer presentó, el libro de Marcelo Valko “Desmonumentar a Roca”,  publicado por la Revista Sudestada. El encuentro, marcado por una notable concurrencia  de público se celebró en el local de las Asambleas del Pueblo, de calle Chacabuco 608,  en el barrio porteño de San Telmo.

    En su alocución, Osvaldo Bayer hizo un recorrido por la larga lucha que lleva adelante en reivindicación de los derechos de los pueblos originarios, poniendo acento  en  la campaña para exigir el cese de los homenajes al genocida General Julio Argentino Roca.

    En este sentido, comentó que más de 120 municipios y ciudades de todo el país han cambiado el nombre “Roca” de avenidas, calles y establecimientos educativos por nombres como “Arbolito”, “Pueblos originarios” y otros afines que reclaman por los derechos de nuestros pueblos.

    Por su parte, Marcelo Valko, autor del libro, hizo una reseña del mismo y de las actividades que están llevando a cabo con el fin de restablecer la verdad histórica y ubicar, en la conciencia de todo el pueblo, la campaña al desierto de Roca como lo que realmente fue: el genocidio de decenas de miles de pobladores y el despojo de casi cuarenta millones de hectáreas de sus territorios, los que fueron repartidos, gratuitamente, entre la oligarquía criolla.  “…Las estatuas en su aparente inmovilidad, al igual que las imágenes de las láminas escolares o los nombres de las calles y plazas o grabados en los frontis de las escuelas no son inocentes, ni mucho menos inocuas. Muy por el contrario, son modélicas, habitan espacios públicos donde conmemoran un pasado que se pretenden tan verdadero como eterno. Hablan en silencio con la exacta verborragia del poder…”,  expresa  en el tercer capítulo del libro  que se denomina “La disciplina de la estatua”
    Marcelo Valko es psicólogo dedicado a la investigación antropológica con relación al tremendo genocidio perpetuado en estas tierras “americanas”, contra los pueblos originarios, hasta llegar a exterminar muchas culturas. También, es especialista en etnoliteratura. Es además, profesor titular y fundador de la cátedra Imaginario Étnico, Memoria y Resistencia de la Universidad Madres de Plazo de Mayo, investigador en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y asesor histórico del proyecto “Teatro e historia” de la Comedia de Buenos Aires. Realizó trabajos en el noroeste argentino, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y México. Dictó conferencias en universidades de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Publicó “Pedagogía de la desmemoria…” (2010) y “Los indios invisibles del Malón de la Paz…

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