3 de mayo de 2013

Los vecinos de La Plata marcharon por "verdad y justicia" a un mes del temporal

Crónica de los actos de protesta contra Bruera, Scioli y Cristina. “¡No son 50, son muchos más, si no lo dicen, qué quilombo se va a armar!”.

 

Pasó un mes de la catástrofe, de la inundación que, en mayor o menor medida, destruyó sus vidas. Son las cinco y media de la tarde. Se reúnen murmurando con tristeza, y reina una aparente “tranquilidad”. Son los indignados de La Plata, autoconvocados a la Plaza Moreno, centro del casco urbano, para hacerun reclamo general de verdad y justicia. Para pedirle, con enojo, con desolación y decepcionados, ayuda a un gobierno que ellos sienten ausente.

Los primeros en llegar fueron las asambleas vecinales del barrio de La Loma y del de 19 de febrero, con el lema “doscientas familias que perdieron todo”. Los acompañaban frentes universitarios de la facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata y militantes del Partido Trabajador Socialista, firmes con banderas, estandartes y mensajes sarcásticos llenos de reclamos que tendrían que haber sido respondidos hace un mes.

Algunos vecinos comentaban: “Nada de banderas políticas. Esto es pueblo. Se pierde el sentido de la marcha. Que acompañen, pero no pueden hacer política del sufrimiento de la gente”, y al mismo tiempo llegaba para sumarse, con bombos y redoblantes, el grupo “Insurrectos” de la facultad de Bellas Artes. A pesar de la opinión de las familias, el apoyo de estudiantes y militantes políticos fue muy significativo.

Se acoplaron a la marcha los Centros de Estudiantes de las facultades de Humanidades y Psicología de la UNLP. Empiezan los cantos. Los ciudadanos aplaudían alzando la voz: “¡No son 50, son muchos más, si no lo dicen, qué quilombo se va a armar!”. Las organizaciones barriales inflaron globos con los nombres de las víctimas fatales que dejó la inundación.

“Ni olvido, ni perdón”; “Bruera, no chamuyes más”; “Asesinos”, algunos de los mensajes que se leían y escuchaban con la llegada de los damnificados de los barrios Parque Sicardi, Villa Garibaldi, Parque Saavedra y Los Hornos, que reiteró su pedido por un hospital público al no haber contado con asistencia inmediata para sus víctimas. Estaban, también, más organizaciones políticas y universitarias:  el Frente estudiantil de la UNLP, la Coalición Cívica y el Movimiento Socialista de los Trabajadores se ubicaron en las últimas filas de una multitud que lentamente cortaba la calle 12, cruzando hacia las puertas de la Municipalidad, aproximadamente a las seis y veinte de la tarde.

Se abrieron los paraguas. Las asambleas vecinales y organizaciones barriales de Tolosa, Parque Castelli, Ringuelet y la Plaza Manuel Belgrano fueron las últimas en llegar, para empezar un acto que congregó a unas 10 mil personas, según declaraciones de los principales voceros de la manifestación.

El acto. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”; “Basta de corrupción, basta de robar”; “Es la desidia del poder político la que nos llevó a esta situación”, cantaron, gritaron, vociferaron los vecinos unidos en el dolor, pero también en la solidaridad y la empatía. Tras el pedido de justicia, obras de infraestructura e indemnizaciones y subsidios que no llegaron en abril, las organizaciones leyeron la lista de fallecidos en la inundación que ellos mismos recolectaron, un número mucho mayor a los 54 de las versiones “oficiales”.

Luego de un emotivo minuto de silencio, a las 19 comenzó la movilización hacia la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires por la céntrica calle 53. La marcha, cantando, gritando, invitando a otros vecinos a sumarse, siguió un respetuoso orden: encabezada por los representantes de los barrios seguidos de las asambleas vecinales, venían detrás los frentes estudiantiles y por último, casi como custodia y apoyo, los partidos políticos.

A las 19:30 se cortó la calle 6 entre 51 y 53. La gente se trepó, se amontonó en los portones enrejados de la Casa de Gobierno, pidiendo a gritos que “den la cara”. Los cantos no cesaban:“Scioli, ladrón, indemnización”“Cristina, ladrona, La Plata no perdona”; “Fuerza, La Plata”.

Efectivamente, fuerza fue lo que se necesitó para terminar el acto. Le cedieron la palabra a los familiares de las víctimas, que reclamaron justicia, que el gobierno entienda que los seres queridos son irrecuperables. “Juicio político y castigo a los culpables”. “Obras hidráulicas y sanitarias”. “Subsidios para todos”.

Se cantó el Himno Nacional con seriedad, con emoción, con solemnidad. Cientos de familias prendieron a la vez velas blancas, que apoyaron contra las rejas de la gobernación provincial.Se retiraron llorando, en silencio. Más allá de los gritos de indignación, el dolor caminaba con los platenses. A un mes, desolados, abandonados por el gobierno en el que confiaron, los vecinos de la "Ciudad de las Diagonales" piden justicia. Ojalá sean escuchados.

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