HISTORICO

2 de mayo de 2013

LA IMPERECEDERA INFLUENCIA ALBERDIANA EN NUESTRA CARTA FUNDAMENTAL

Cuál resultó el saldo y la proyección institucional de aquella reunión con fines constituyentes celebrada entre 1852 y 1853 ?

 

A 160 años de la sanción

de la Constitución de la Confederación Argentina

(1853-Santa Fe; 1º demayo-2013)

 

 

LA IMPERECEDERA INFLUENCIA ALBERDIANA

EN NUESTRA CARTA FUNDAMENTAL

Néstor Fabián MIGUELIZ

Abogado, investigador, iuspublicista

 

 

Cuál resultó el saldo y la proyección institucional de aquella reunión con fines constituyentes celebrada entre 1852 y 1853 ?

Una “constitución -con cláusulas pétreas- hoy vigente” que contiene:república federal, declaraciones, principios, derechos y garantías (autonomía individual, igualdad, debido proceso, amparo, hábeas corpus, libertades deopinión, de trabajo e industria, de cultos, propiedad, derechos sociales,derechos políticos, etc.), armonización de intereses de la Nación y de las provincias, presidencialismo (hasta que el progreso social y político concluya con el caudillismo), órgano legislativo bicameral (con amplia competencia, especialmente,en fomento de la inmigración, educación, nuevo progreso, prosperidad, etc.),poder judicial independiente y demás controles (ministerio público, defensordel pueblo, auditoría general, etc.), autonomía provincial y municipal, etc. (para complementar su “programa de acción futura”, con las sustanciales incorporaciones de la enmienda de 1994).

 

Por qué merece Alberdi nuestro homenaje ? …. Cuál es su legado sustancial ?

Su oportuno, sólido e indiscutido aporte al proceso constituyente,puntualmente concretado entre 1850-60, no tiene parangón por la indudable yvisible proyección futura. El congreso general, convocado después de Caseros,hizo su legendario e histórico trabajo (1852-53), bajo la intelectual paternidad del tucumano (ausente, exiliado en Chile), quien había enviado sus imprescindibles “Bases” al propio Urquiza y a los constituyentes (especialmente, a las mejores “espadas” del constitucionalismo argentino como Juan María Gutiérrez y José Benjamín Gorostiaga, quienes escriben la letra sustanciosa y fina del texto fundamental). Su mejor trabajo es el “anteproyecto de Constitución”, suficientemente fundado por esas precedentes “bases y puntos de partida”. Propone allí que las instituciones se adecúen “a las necesidades ya los antecedentes históricos” del país en que se quieren instaurar, sosteniendo como principales metas “poblar con inmigrantes y desarrollar económica y culturalmente” a la Argentina.

 

Los actuales riesgos del sistema republicano que nuestra Constitución establece desde hace 160 años

Hoy -ante el indisimulado avance de las mayorías circunstanciales que legitiman a los poderes Ejecutivo y Legislativo contra el Poder Judicial- debemos asumir los riesgos en que se ingresa derivados de la inconstitucional legislación sobre la materia, la que, lamentablemente, culminará como un conflicto interpoderes.

Y no quedará más remedio que -en nuestro difuso y desconcentrado sistema de control de constitucionalidad- sean los magistrados republicanos quienes remedien las groseras violaciones y otorguen amparo ante la tiranía de la ley violatoria de la letra y del espíritu constitucional.

 

Para procurar evitar instalar a toda la sociedad en medio de una insólita contienda por la perpetuación y la impunidad, las autoridades públicas bien podrían acudir a los pensamientos de aquellos constituyentes de 1853 y al célebre mentor intelectual de aquél texto señero y programático de 160 años. En una de sus últimas exposiciones públicas, expresó:

 

“la libertad individual, que es la capital libertad del hombre, es la obrera principal e inmediata de todos sus progresos, de todas sus mejoras, de todas las conquistas de la civilización en todas y cada una de las naciones. Pero la rival más terrible de esa hada de los pueblos civilizados es la Patria omnipotente y omnímoda, que vive personificada fatalmente en Gobiernos omnímodos y omnipotentes, que no la quieren porque es límite sagrado de su omnipotencia misma. Conviene, sin embargo, no olvidar que así como la libertad individual es la nodriza de la patria,  así la   libertad de la Patria es el paladium de las libertades del hombre, que es miembro esencial de esa Patria.  Pero ¿cuál puede ser la Patria más interesada en conservar nuestros personales derechos, sino aquella de que nuestra persona es parte y unidad elemental ? Por decirlo todo en una palabra final, la libertad de la Patria es una faz de la libertad del hombre civilizado, fundamento y término de todo el edificio social de la humana raza”.

 

(Discurso pronunciado en el acto de graduación de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales,de la Universidad de Buenos Aires, el 24 de mayo de 1880. En ese acto, fue nombrado Miembro Honorario de esa casa académica).

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