10 de diciembre de 2012

Futuros nuevos líderes empresarios

En una sociedad queprima el culto al éxito, donde cada uno forja su propio destino y donde el triunfo depende de la voluntad y el propio esfuerzo

 

Futuros nuevos líderes empresarios

En una sociedad queprima el culto al éxito, donde cada uno forja su propio destino y donde el triunfo depende de la voluntad y el propio esfuerzo, el fracaso se convierte en  el escenario más conocido del mundo empresario. Las derrotas cotidianas, sumadas a los constantes desafíos que se viven a diario, animan  la evidente desafección entre líderes y seguidores.

En este punto crítico, los futuros ejecutivos de éxito deberán esforzarse por desaprender las habilidades nacidas en una cultura que, claramente, apunta al fracaso, y deberán cultivarse también en el aprendizaje del siguiente nuevo set de habilidades:

El especialista vs. el generalista

Profesionalmente, nos sentimos más cómodos en la zona de confort que conocemos y donde hemos propiciado un clima funcional a nosotros. De esta forma, evitamos invadir otras áreas de conocimiento que no comprendemos, tememos o no nos interesan.

Resulta absurdo pensar en alguien que maneje como experto todas las áreas funcionales de la empresa, pero no lo es tanto pensar en alguien capaz de unir voluntades en el esfuerzo común de los especialistas y cuya  actuación profesional esté presidida por la curiosidad de conocer esas funciones desde la perspicacia, desde el conocimiento de los modelos mentales de trabajo, sus herramientas, los términos, y las claves del negocio en cada una de esas áreas funcionales. Es decir, se resume en aprender a  narrar  para después poder hacer.

El analista deja paso al integrador

Hasta ahora, hemos cultivado liderazgos funcionales en el que una de las principales responsabilidades consiste en analizar cómo mejorar las actividades que hacen a los procesos de la compañía en su ámbito de actuación.

Eduardo Kirchuk, CEO de Red Plataforma, sostiene que “el líder que llega, se esfuerza más por integrar el conocimiento colectivo de su equipo con el fin de resolver los problemas de la organización. La mirada espectadora del analista se convierte, de esta manera, en un actor que participa, estudia y elabora situaciones que integran a todas las áreas de la empresa”.

La “ejecución estratégica” remplaza la estrategia

El vértigo del fracaso sólo puede ser superado mediante un proceso de adaptación. De esta manera, el estratega tradicional se ve obligado a ajustarse a una nueva realidady a trabajar en el campo de acción. Para ello,el ejecutivo deberá esforzarse enaprender a saber comunicar correctamente su plan al equipo, poner en común los hitos más importantes, y dar a conocer cómo se medirá el éxito de los mismos en términos de contribución al resultado. En caso de ser preciso, deberá también pasar del plan a la acción con rapidez, del mismo modo que aprender a “desaparecer” y dejar actuar al equipo.

A su vez, esta ejecución estratégica apunta al seguimiento y ajustes constantes en función de las desviaciones y, principalmente, a recompensar de manera distinta a la actual.

El constructor se convierte en arquitecto

La cultura de las organizaciones y sus valores tomarán mayor importancia y peso a la hora de atraer y mantener el talento. Entender cómo diseñar la cultura organizacionalen función de esos valores y cómo esta cultura debe transmitirse a la estructura, procesos, modelos de operación, competencias, bases de la compañía, etc., será clave para la comprensión del cambio global que se genera en las organizaciones futuras.

Según Kirchuk: “La cultura organizacional de la empresa es uno de los pilares fundamentales que deben respetarse a la hora de emprender un cambio. Los valores deben transmitirse con claridad, pero sin caer en el error de la imposición”. Y agregó:” Los líderes actuales y futuros deben comprender que la cultura organizacional se derrama por sobre todo el resto de la organización, lo cual implica que debe ser comunicada de forma eficaz desde el ingreso de nuevos talentos a la empresa hasta los propios clientes, aliados y proveedores”.

De un líder “preocupado” a uno “ocupado” 

El liderazgo será mayormente reconocido mientras más se acerque a la resolución del problema que a la declaración constante de preocupación por el mismo.

El líder del futuro debe concentrar su esfuerzo en cómo resolver las problemáticas diarias en vez de señalar los errores y no tomar las acciones pertinentes.

El soldado deja paso al diplomático

Nuestro nuevo líder seduce y entusiasma, no ordena y ni manda. Los cambios generacionales, las nuevas tecnologías, el uso de las redes sociales, da voz a quien antes no la tenía. Matias Gil, titular de Tedear S.A., sugiere que “la correcta utilizaciones de los nuevos canales de comunicación le permiten a las empresas llegar a donde antes no podían y vincularse de una manera más efectiva con sus clientes, empleados y aliados”.

Sólo desde una actitud proactiva hacia los diversos grupos de interés de la organización se podrá mantener un liderazgo social, económico y político de éxito.

El líder como ejemplo a seguir

Esta última habilidad no deja de ser igual de importante que las anteriores. Exhibe un comportamiento que será el modelo a seguir en la organización pues tiene un liderazgo inspirador hacia el resto y es referente  frente a clientes, colaboradores, proveedores y otras instituciones.

La función del motivador es dejada de lado, y el rol del líder surge en todo su esplendor ya que no sólo posee el conocimiento, la experiencia y la perspicacia que la posición requiere sino que, además, suma una talla moral en la honradez y lealtad de sus acciones como decisor.

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