22 de noviembre de 2012

“Nunca vi una foto de Gatica con la cabeza gacha”

Así lo recordó el periodista Osvaldo Príncipi junto al vicegobernador Mariotto y María Eva Gatica. Fue en el homenaje del Senado bonaerense al boxeador.

 

El titular del Senado, Gabriel Mariotto, encabezó hoy en el Salón Eva Perón del Anexo del Senado de la Provincia, un homenaje a José María Gatica de cuya muerte se cumplieron 49 años el pasado 12 de noviembre. Lo acompañaron María Eva Gatica, hija del boxeador y el periodista Osvaldo Príncipi.

“Gatica forma parte de nosotros, como Perón, San Martín o nuestra Vieja. Fue un ídolo que emergió del pueblo con su talento”, sostuvo Mariotto en la apertura de la jornada.

“José fue un símbolo de la lealtad y no es casualidad que haya vivido el amor de su pueblo y el desprecio de la oligarquía”, expresó el titular del Senado ante un auditorio del que formaron parte las hijas del ídolo Patricia María y Viviana Alba, el actor Edgardo Nievas, que inmortalizó al boxeador en la película “Gatica, El Mono”, de Leonardo Favio, y hombres y mujeres del mundo del boxeo.

En la primera fila se ubicaron el ex Campeón del Mundo Juan Martín "Látigo" Coggi y las actuales titulares de coronas mundiales, Yesica Bopp y Carolina Duer. También estuvieron César Rene Cuenca, Raúl "Pepe" Balbi, Juan Carlos Villarreal y Alberto Santos Sacarías.

“El nos enseño a los militantes del boxeo a pelear siempre con la cabeza levantada. Como coleccionista de sus imágenes debo decir que nunca vi una foto de Gatica con la cabeza gacha”, sintetizó Osvaldo Príncipi.  

José María Gatica brilló en los rings argentinos entre 1945 y 1956, coincidiendo prácticamente con la permanencia del General Perón en el gobierno. Nunca fue campeón y cosechó amores y odios a la par del peronismo. Fue rechazado por el periodismo especializado y por los concurrentes del ring-side, que le pusieron el apodo de “Mono”. La Popular, que lo amaba y prefería llamarlo “Tigre”, lo convirtió en un verdadero ídolo popular.

Gatica se presentaba en los rings con una bata con la inscripción “Perón- Evita”. Por eso, cuando en 1955 los militares usurparon el poder, no le perdonaron su pertenencia política y todas las puertas empezaron a cerrarse para él, condenándolo así a la pobreza.

El 12 de noviembre de 1963 murió tras agonizar durante dos días después de haber sido atropellado a la salida de un partido de Independiente. Tenía 38 años. Fue velado en la Federación Argentina de Box y enterrado en el cementerio de Avellaneda. Miles de hombres y mujeres llevaron el féretro a pulso, coreando la Marcha Peronista por las calles, por primera vez desde el derrocamiento de Perón.

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