POLITICA

21 de octubre de 2012

Bajan las acciones de Monzó en el macrismo por el "no" de Michetti y su relación con Randazzo

El ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, no da pie con bola. Desembarcado en el gobierno de Mauricio Macri para trabajar exclusivamente en el armado nacional y la proyección presidencial 2015, el bonaerense no consigue hacer despegar al partido amarillo para cruzar la General Paz.

 

El ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, no da pie con bola. Desembarcado en el gobierno de Mauricio Macri para trabajar exclusivamente en el armado nacional y la proyección presidencial 2015, el bonaerense no consigue hacer despegar al partido amarillo para cruzar la General Paz.

 

Según publicó el portal CABA Digital,  Fuentes del Pro reconocen que Monzó no pasa precisamente por su mejor momento. Mientras fracasan las propuestas a distintos representantes de las provincias -todas celebrities con escasa militancia y nula formación política-, el ministro de Gobierno habría desatado en el último tiempo una feroz interna en la Jefatura porteña por el manejo de la pauta publicitaria de la campaña presidencial.

 

Así, sin preocuparse por disimularlo, Monzó estaría enfrentado abiertamente al secretario de Comunicación Social de la administración macrista, Pablo Gaitán, que en los hechos maneja la pauta publicitaria. El bonaerense, que asumió en una cartera creada exclusivamente para el segundo mandato de Macri, estaría hoy saliéndose de sus límites para poder controlar a su gusto la inversión del gobierno porteño en los medios de comunicación, sobre todo porque esa caja irá en aumento hasta el 2015, cuando empiece la campaña presidencial.

 

Por otro lado, Monzó tiene otro punto en contra: su pertenencia al peronismo, pese a que siempre fue un "saltimbanqui" en las filas justicialistas. Ex intendente de Carlos Tejedor, el actual funcionario Pro fue ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli y luego desempeñó sus labores legislativas desde un "unibloque" en la Cámara de Diputados provincial, donde lo recuerdan como un parlamentario "permeable" a los diversos intereses coyunturales.

 

Como titular de la cartera agraria, Monzó fue echado en el año 2009 a pedido de Néstor Kirchner. Desde ahí inició un periplo que finalizó con su incorporación al gobierno de Macri, pasando por un infructuoso coqueteo con Francisco De Narváez.

 

De hecho, no pocos en el Pro lo siguen viendo como una suerte de "infiltrado" del randazzismo en la administración capitalina. Como Ariel Franetovich, Monzó siempre fue un hombre de Florencio Randazzo, su jefe en el armado político de la Cuarta Sección bonaerense.

 

Los macristas puros desconfían de Monzó, quien puede ufanarse de tener amigos de todos los colores políticos: en efecto, así quedó demostrado en su último cumpleaños. Por eso nadie cree que hayan cesado las conversaciones telefónicas con Randazzo, su primer referente en la política. Sin ir más lejos, los más furibundos lo tildan de "espía".

 

Siempre según lo consignado por el mencionado portal porteño, el último golpe para las aspiraciones de Monzó en el macrismo fue la decisión de Gabriela Michetti de no competir en la Provincia el año que viene. "Esa era precisamente su responsabilidad", dicen. Pese a que dijo respetar la decisión, Macri acusa por lo bajo a su ministro de Gobierno del fracaso en el armado bonaerense. Ninguno de sus otros funcionarios cumple las condiciones para ser candidato, y el alcalde tenía todas sus esperanzas depositadas en su ex compañera de fórmula.

 

Lo de Michetti fue como un baldazo de agua fría que habría dejado sin explicaciones a Monzó. El jefe de Gobierno lo hizo responsable y rumia por lo bajo por verse obligado a volver a acordar con De Narváez, que necesita un referente nacional como el agua. Como sea, las acciones del bonaerense en el macrismo están en baja.



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