POLITICA

9 de octubre de 2012

Pacho O´Donnell: "En la Argentina hay un falso respeto hacia el Che"

El escritor e historiador reedita su aclamada biografía del líder guerrillero, a 45 años de su muerte en una escuela en Bolivia. En diálogo con Infobae.com, analiza los motivos de su inmortalidad y revela detalles de la relación secreta con Juan Domingo Perón

 

Tras la oleada de obras dedicadas a Ernesto "Che" Guevara que innundaron las librerías en el año 1997, con motivo de los 30 años de su muerte durante la fracasada campaña boliviana, parecía que no era mucho lo que quedaba para ser contado de la vida del mito guerrillero.

Sin embargo, Pacho O'Donnell, quien comparte nacionalidad, profesión, clase social ("rama pobre de familia rica", según su definición) y hasta problemas respiratorios con el héroe de la Revolución Cubana, quería leer una biografía que priorizase su vida en la Argentina y sus días finales en la selva, esos desesperados momentos antes de que entrase en la historia para siempre. Y como ese libro no existía, entonces tuvo que escribirlo.

Publicado originalmente en el 2003, Che: el argentino que quiso cambiar el mundo, cuenta con históricos testimonios y entrevistas obtenidas alrededor del mundo durante los casi dos años que duró la escritura del libro que este mes Sudamericana vuelve a editar. En diálogo con Infobae.com, O´Donnell reconoce que el intenso proceso de investigación hizo que nunca más pudiese despegarse de su figura, a la que define como un "ejemplo demasiado alto para todos los hombres".

Habiendo aparecido unos años antes que su libro la investigación de Jon Lee Anderson sobre el Che (Una vida revolucionaria), ampliamente considerada como su biografia definitiva, ¿qué lo llevó a querer escribir este trabajo?

Precisamente una de las razones fue el libro de Jon Lee Anderson, que es una excelente biografía del Che en Cuba, pero una muy mala sobre sus años en Argentina y su importantísima etapa en Bolivia. Considero a Anderson un excelente escritor, pero lo cierto es que se pasó casi cuatro años en La Habana para investigar el libro, y apenas un mes en Argentina y Bolivia.  

O sea que sintió que la biografía de Anderson exigía ser completada.

Es que genera algo irritante de que pareciese que el Che fuese cubano, y yo una de las cosas que hago en el libro es reivindicar su argentinidad. El Che nace argentino y muere argentino, y esto no es patoterismo nacional. Cuando él le deja la carta de despedida a Fidel, renuncia a los cargos, renuncia a los honores, y renuncia a la nacionalidad cubana. Y, además, a él lo bautizan el Che en su adultez, no es un sobrenombre de niño, se lo reconoce como argentino. 

En una entrevista usted dijo que los cubanos tenían que devolver al Che y llamó a los argentinos a reclamarlo, a apreciarlo más. ¿Piensa que nos estamos acercando a eso?

Posiblemente, pero de un modo mucho más lento de lo que se mereciese. Hay una especie de falso respeto hacia él en la Argentina. Se erigió un monumento suyo en Rosario gracias a una iniciativa popular, pero no hemos conseguido tener una calle del Che en Capital por ejemplo.

Sin embargo, a pesar de cariño del Che por su país natal, su intento de traer la revolucion a la Argentina fue un fracaso rotundo... 

Sí. Él hace intentos de trasladarse a la Argentina con la experiencia del Ejécito Guerrillero del Pueblo al frente de Jorge Masetti, quien se identifica como el Comandante Segundo, porque el primero es el Che, quien iba a venir a la Argentina si lograba hacer pie la guerrilla, algo que finalmente no ocurrió. O sea que él tuvo siempre a su país muy presente. Es más, la muy mala elección de la zona de Bolivia para organizar la revolución se debe fundamentalmente a que al Che le dicen que está a pocos kilómetros de la frontera con Argentina. Su propuesta en Bolivia era armar un campamento de entrenamiento guerrillero para pasar al Perú y Argentina.

Antes de la fatídica experiencia en Bolivia y al descalabro en Salta, el Che tampoco tuvo suerte en su incursión en el Congo. ¿Se trató de casos de mala lectura de la coyuntura política, de malas estrategias militares?

Es algo que formaba parte de su ideología de la revolución mundial. Yo he recorrido todos los caminos del Che, y es muy impactante ir por la zona de La Higuera, en Bolivia, donde es asesinado, y ver esos lugares abismales, deshabitados, y él estaba ahí intentando llevar adelante ese proyecto, con toda esa dificultad y esas adversidades. Esa intransigencia es uno de los aspectos claves en el paso a la inmortalidad del Che.

¿Y usted cómo explica ese fenómeno?

Porque la sociedad en la que vivimos sigue siendo materialista, frívola y egoísta, todas las dolorosas injusticias que él combatió. El otro dia estaba viendo una manifestación en Yemen y ahí estaba su imagen en una pancarta...

Uno de los testimonios más fuertes es el de uno de sus captores bolivianos, el capitán Gary Prado, quien asegura que su prisionero dijo "No me disparen, soy el Che Guevara", una actitud que por poco heroica muchos se niegan a aceptar como verídica, pero que es perfectamente entendible en una situación así.

Absolutamente. El Che en sus ultimas horas forja una relación por puro interés con una maestra de la escuela donde se encontraba recluido. Él la psicopatea, le pide que averigüe qué va a pasar, que envíe mensajes. Incluso le dice que si lo libera va a proveer de tractores al pueblo. Él busca la manera de evitar el destino prácticamente seguro que lo espera. 

Una de las revelaciones que usted sacó a luz y más controversia generaron es la que concierne a la relación del Che con Perón, que incluye un encuentro en Madrid en el que éste le advierte que no va a sobrevivir si realiza su incursión a Bolivia, como en efecto sucede.

Hay que recordar que el Che viene de una familia de alta burguesía muy antiperonista, como la mayoría de los miembros de esa clase. Pero cuando él siendo joven hace su primer viaje y se topa con la pobreza latinoamericana, y todos le dicen "qué suerte que vivís en la Argentina, que hay jubilación, que hay vacaciones pagas, que hay aguinaldo", él empieza, no sé si a entender el peronismo, porque no sé si alguien lo puede entender, pero a apreciar lo que significa para los sectores populares. Y cuando el Che ya es un personaje histórico de la revolución internacional, lo aprecia aún más.

¿Y el interés de Perón por la revolución cubana era verdadero?

Lo era, pero siempre tuvo claro que una cosa era el peronismo, y una muy diferente el marxismo. Enrique Pavón Pereyra, su secretario y su biógrafo durante los primeros años del exilio en Madrid, me contó que cuando le preguntó al General su opinión de una foto en la que se veía a John William Cooke vestido de guerrillero cubano, Perón le comentó: "Este hombre ha dejado de ser peronista".

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