29 de septiembre de 2012

SERGIO GUERRA VILABOY- HISTORIADOR CUBANO



SERGIO GUERRA VILABOY- HISTORIADOR CUBANO

"Hoy el cooperativismo es importante en la reflexión de los historiadores"

 

Tras la participación en el Congreso de Economía y Solidaria en la Historia de América Latina y el Caribe, el presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, Sergio Guerra Vilaboy, afirmó que es momento de reivindicar el rol del cooperativismo en la historia, celebró la unificación en la región y anunció que Cuba aportará al desarrollo de la economía social.

 

(Ansol).- De paso por Buenos Aires, Sergio Guerra Vilaboy, de la Universidad de La Habana y presidente de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC- Internacional), destacó la participación de referentes de la región en el Congreso de Economía y Solidaria en la historia de América Latina y el Caribe: Cooperativismo, desarrollo comunitario y Estado, evento internacional de tres jornadas a principios de esta semana en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC). Además analizó la realidad del sector cooperativo en Cuba.

 

-¿Qué representan encuentros como el Congreso de Economía y Solidaria en la historia de América Latina y el Caribe para el desarrollo de la región?

 

- Nos da la oportunidad de que nos encontremos historiadores y cientistas sociales, y podamos debatir temas de la historia de América Latina, y específicamente, en este caso, con una temática que no se ha tratado mucho en los congresos de historia. No recuerdo que tenga precedente un encuentro para estudiar, analizar y debatir la historia del cooperativismo, de las luchas por la economía social. Estos temas se han tocado de una manera tangencial, se han bordeado, pero no se ha profundizado.

 

-¿Por qué cree que se producen estos procesos de invisibilización?

 

-Por varias razones. Por un lado, porque algunos temas se imponen por modas. A veces algunos temas se ponen de moda y todo el mundo discute sobre ellos. Y por otro lado, porque quizá la temática sea un poco menospreciada, como es algo a lo que no se le ha dado mucha atención, que ha estado en muchos países Latinoamericanos marginado; quizá por eso ha quedado un poco desdibujado en el debate de los historiadores. Todo eso en un momento en que se están rescatando nuevo proyectos. En mi propio país se está buscando un nuevo cambio y reflexiones sobre el modelo económico, y se pensó en buscar formas de cooperativismo.

 

Creo que una indagación sobre el cooperativismo, su historia, la de la economía social, a través del tiempo, con sus logros y limitaciones, sus éxitos y fracasos, es muy importante para la reflexión de los historiadores. Por eso es un gusto que aquí, en Buenos Aires, confluyamos y aunemos esfuerzos para este debate y esta recuperación de un tema tan importante en la historia de nuestros pueblos.

 

-¿Después de tres jornadas de debate, qué percepciones se lleva a Cuba sobre el cooperativismo en Latinoamérica?

 

-El cooperativismo tuvo y tiene un papel importante porque es una forma de sobrevivir de los sectores más humildes frente a la competencia del gran capital, de la imposición del capital extranjero.

 

Por ejemplo, a mediados del siglo XIX surgieron en Colombia sociedades de ayuda mutua de artesanos. El fin era ayudarse entre ellos, cooperar y protegerse de la irrupción de las mercaderías extranjeras. Y yo creo que esa ha sido la historia de la economía solidaria, de la cooperación entre la gente que está un poco más indefensa frente al gran capital extranjero y que busca formas de ayudarse para poder salir adelante.

 Y eso a la larga es una nueva manera de comprender una nueva posibilidad que se abre para construir una sociedad diferente, que no sea un todos contra todos, sino una donde se busque la cooperación para cambiar el mundo.

 

El proyecto cubano, viéndolo desde la perspectiva actual, menosprecio un poco al cooperativismo. El sector en Cuba también tiene una larga tradición desde el punto de vista de la salud, la producción, del transporte. Había empresas cooperativas, formas de organización cooperativistas. Eso le dio al cooperativismo una cierta fuerza. Después del triunfo de la Revolución se rumbeo hacia que el Estado debía ser quien realizará la labor social. Y aunque las cooperativas no desaparecieron totalmente, un poco se las menospreció sobre la base de que el Estado iba a jugar un papel de equilibrio social, de hacer una política social, que lo logró en determinado momento, pero que a eso hay que buscar otros mecanismos que lo refresquen, que lo modernicen, que lo actualicen. Y una de las formas que se está buscando en nuestro país es la conformación de cooperativas en distintas regiones. Es algo que está empezando, pero sin dudas marca una posibilidad para el nuevo modelo económico que se quiere implantar en Cuba.

 

-¿Qué papel comienza a jugar Cuba dentro del proyecto de integración que actualmente impulsan la mayoría de los presidentes latinoamericanos?

 

-Cuba siempre ha aspirado a integrarse a América Latina. Ahora con muchísima fuerza, como no sucedía desde el período de Simón Bolivar. Hay muchos proyectos de integración en la región. Puede haber posibilidades de encontrar un camino para el desarrollo del conjunto de los pueblos latinoamericanos a través de la integración.  

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