12 de junio de 2012

El "Chori" Domínguez explotó porque Passarella se esconde

Le llegó el tiempo a Funes Mori, injustamente resistido y proyecto de crack, de tener la suya en un partido así con un gol clave. Luego de una semana en la que el ciclotímico de Almeyda juntó a los referentes para decirles que se sentía solo y que se iba luego del campeonato, se arrepintió: ganó Quilmes y ahora se tiene fe. De ahí, el "estamos solos" del Chori Domínguez contra todos menos el grupo, cuerpo técnico incluído

Ese "estamos solos" del Chori, uno de los que no sintió la pelota como si fuera fuego contra el Boca correntino, fue contra la dirigencia y la gente. Es injusto que el Chori se sienta como verdad a medias: Passarella y su grupo estuvieron lejos en toda esta increíble situación (salvo Turnes y algunos más). Pero la otra mitad de la denuncia involucró a la gente, que lleva años de frustración y sufrimiento adentro. El Chori no fue partícipe del fatídico 26 J pero los hinchas realmente no pueden más. Y vivieron el 2-1 frente a Boca Unidos como si fuera un partido de esos que no se olvidarán.Será quizás el del famoso medio ascenso en el futuro. 

El gol de Funes Mori fue gritado como pocos. No se recuerda en el Monumentalsemejante desahogo en los últimos años. Ni el gol de Maidana a Boca. Es que el del "Melli" fue el primero que River liga a favor y gana sin merecer, jugando mal y luego de recibir el enésimo empate casi sobre el final. Y puede llegar a ser el que permita la vuelta a casa, al lugar del que River no se debió ir si no hubieran existido un tal José María Aguilar y un Daniel Alberto Passarella.

El Chori habló en caliente y es verdad que la presión de la gente es terrible, que hace que las piernas pesen y que los jugadores jueguen a toda velocidad sin pensar para olvidar lo que está pasando. Y así los correntinos lo perdonaron, y en una por primera vez la pierna de Vega lo salva del cadalso. 

Es imperioso que se entienda que el ámbito de la gente es el estadio. No tienen un día a día con los jugadores y menos con los dirigentes, que cavan pozos y se esconden en las malas. Las explosiones que sufrieron Cavenaghi con la San Martín hace 45 días y la del Chori el domingo son lógicas. Muy lógicas. Ellos volvieron porque quisieron, a pesar de un presidente que no los quiere. Pero la gente se muestra en la cancha con los partidos, no en foros universitarios teóricos de 8 horas a cero revolución. Tienen razón todos. 

River debería respetar a sus ídolos (por ahí deambula Ortega rogando el partido despedida) y mantener a Cavenaghi y Domínguez. 

Pero Passarella parece querer ser la tapa del gran libro del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos: "Yo el Supremo". 

Si River sube aparecerá, si no se convertirá en el mejor de los fantasmas. Se siente por encima de River: los enojos de los delanteros que vinieron por menos a Núñez con el equipo en la segunda categoría, se deberían reeenviar a quien corresponde. Y los de la gente también. 

Pero ellos sólo se encuentran cara a cara en el Monumental, y ahí hay alguien que no está. 


Gonzalo Mozes

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