27 de mayo de 2012

Presión sobre el dólar: recomiendan medidas para generar confianza

Economistas consultados por Infobae.com afirman que una política económica consistente podrá "regenerar la credibilidad" en el peso, frenar especulaciones sobre un salto cambiario y aplacar las expectativas de inflación

 

Las restricciones aplicadas por la AFIP desde el 10 de mayo para contener la demanda de divisas extranjeras generaron una corrida hacia el dólar “blue” o marginal sin precedentes desde la salida de la convertibilidad.

Tras dos semanas de incesante escalada, el dólar paralelo, en el que se canalizan las operaciones al estar paralizada la compraventa oficial, logró estabilizarse apenas debajo de los 6 pesos, a $5,92, para ampliar a 31,8% la brecha con la divisa formal, cotizada a4,49 pesos. Este porcentaje es un indicador que genera expectativas de depreciación del peso que son nocivas para el consumo y la inversión.

Para el economista Marcelo Lascano, quien hace una década integró el Grupo Fénix, “el problema del dólar tiene que ver con variables económicas y variables psicológicas”. Entre las primeras situó a los controles que “afectan la oferta de divisas extranjeras y la existencia de activos monetarios que no son correlativos con la inflación”. Entre las segundas, subrayó la falta de “confianza” en la moneda local.

“Si la gente desconfía de algo, huye”, resume Lascano a Infobae.com, en referencia al peso, castigado por la elevada inflación. “El Gobierno lo tiene que arreglar con una política económica y una política social para generar confianza. En la historia de la humanidad la solución sigue siendo esta y está comprobada”, dijo el economista.

Orlando Ferreres señala que “se necesitan un conjunto de medidas para que la política económica sea consistente y regenere la credibilidad”. En ese aspecto cree que para el Gobierno será ineludible “emitir menos, pero eliminar los subsidios, que todavía falta, y que son medidas impopulares”.

Para mantener calmo el mercado de cambios, “una posibilidad es permitir vender un poco más desde el Banco Central y acelerar un poco el ritmo de devaluación de la moneda”, estimó quien se desempeñó en 1989 como secretario de Coordinación y Programación Económica, al comienzo del gobierno de Carlos Menem.

“Uno, que estuvo del otro lado del mostrador, no sabe bien cómo actuar en esas circunstancias. Durante el gobierno de Menem, cada tanto había que hacer un ajuste, porque el tipo de cambio se iba quedando atrasado. Heredamos una hiperinflación muy grande del gobierno de (Raúl) Alfonsín y los sindicatos también piden aumentos”, recordó Ferreres a Infobae.com.

En algunos aspectos, Ferreres ve semejanzas en actual de atraso cambiario con el que se observó en el tramo final de la convertibilidad, cuando el consenso indicaba que Argentina era un país caro en dólares. “En el 99 se optó por seguir tres años máshasta que no pudo salirse (de la paridad peso-dólar), fíjese incluso que (el ex ministro de Economía, José Luis) Machinea no quiso devaluar”.

Lascano remarcó la necesidad de incorporar al Gobierno “funcionarios idóneos, honestos y con capacidad intelectual”, que desplacen a “personajes que acompañan al Gobierno que no tienen la confianza pública”.

“Si los funcionarios no gozan del aprecio del público, no pueden pedirle a la gente que pague sus impuestos o pedirles a los productores que produzcan un bien en lugar de otro”, consigna el economista.

Según Lascano, las dificultades de la economía argentina, cuyo síntoma es la reprimida demanda de dólares, exceden la propia política económica y se extienden a un proyecto de país. “Argentina tiene que ponerse muy firme en sus relaciones internacionales, en su proyecto industrial, en la enseñanza, que es una vergüenza”, sintetiza.

Brasil apura la devaluación argentina

Una presión extra para el tipo de cambio local viene del exterior y es la fuerte devaluación del real respecto del dólar. “Desde julio a octubre no hubo problemas, pero a partir de ahí, Brasil devaluó hasta 2,06 reales por dólar, un 32% (anual), mientras que nosotros lo hicimos solamente un 11 por ciento. Además, Brasil tuvo una inflación de 5% y nosotros estamos en torno al 23% anual”, graficó Ferreres. “La diferencia efectiva de costo es de 40% con Brasil y eso no se arregla con prohibiciones”, añadió.

“Para venderle al mundo, Brasil necesita ese tipo de cambio para hacer competitiva su industria, que se está cayendo a pedazos, y para exportar más, en especial a Europa. Este tipo de cambio en Brasil incluso tiene que estar más alto y la devaluación puede llegar a 40%”, analizó Ferreres.

Por eso, el economista aconseja poner atención en “las medidas que anunció Dilma para ver si puede recobrar la actividad, como bajar los impuestos, bajar la tasa de interés, depreciar el real, y aún así le cuesta crecer”.

Todo indica que la presión cambiaria llegó para quedarse todo el año, porque en el caso de prosperar las iniciativas brasileñas, “a lo mejor se reactiva en cuatro meses y se necesitan tres meses más para que ese impulso llegue a la Argentina”, estimó Ferreres.

En otro aspecto, Marcelo Lascano lamentó la falta de acuerdo entre Argentina y Brasil, su principal socio comercial, por las barreras impuestas al intercambio de productos para equilibrar una balanza ampliamente superavitaria para Brasil. “En Brasil dicen que les hacemos trampa”, señaló.

Brasil tiene un programa serio hace muchos años y ya no compite con la Argentina. Un ejemplo de ello es el asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU”, donde Brasil se desempeñó como miembro no permanente hasta 2011, con amplio respaldo internacional.

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