23 de mayo de 2012

Luján: reclamo salarial y aumento de tasas

Nuestro distrito cuenta con uno de los mayores caudales turísticos del país, dispone de un territorio agrícola considerable, y se ha afianzado en los últimos años, como destino de grandes inversiones inmobiliarias (una tendencia que tiende a acrecentarse). Sin embargo, es sabido que, desde hace décadas nuestro municipio trabaja a “baja intensidad”. Todo funciona precariamente o tiende al abandono, los recursos no alcanzan, la prestación de servicios suele ser deficitaria.

La corrupción, el clientelismo, las malas administraciones, el desfinanciamiento deliberado del estado municipal, la ausencia de políticas de largo plazo, ralearon nuestro municipio hasta convertirlo en una institución carente de autonomía real (para todo se depende del estado nacional o el estado provincial). Como consecuencia, el personal municipal está desvalorizado y mal pago, el hospital no cuenta con los insumos mínimos, el déficit presupuestario es permanente, la mayor parte de la población carece de servicios básicos esenciales (agua corriente, gas, cloacas), la dificultad para acceder a un lote y construir una vivienda propia se incrementa, entre otros problemas. Es necesario salir de esta crisis permanente en la que lo han sumido las distintas gestiones en los últimos años.

Para dar solución a estos problemas es indispensable poner en marcha políticas tendientes a obtener mayores recursos para las arcas municipales. Una de las formas de aumentar los ingresos de forma significativa, es depositando el mayor peso fiscal en los que más tienen.

Por supuesto que para llevar adelante estas medidas, hay que tener decisión y voluntad política enfrentándose a quienes históricamente han sido los privilegiados impositivos. De lo contrario, solo se continuará poniendo parches y cortando por lo más fino de la cuerda como se ha venido haciendo en todos estos años. Lamentablemente, hasta ahora no vemos que el gobierno actual haya optado por otra iniciativa.

Cortando por lo más fino: ¿quién paga crisis?

En estos días, los trabajadores municipales mantienen un duro conflicto con el gobierno municipal exigiendo un aumento salarial. Pese a la intención de presentarlos en algunos ámbitos como potenciales “desestabilizadores”, solo están reclamando su derecho legítimo. Exigen la actualización de un salario que en términos reales tiene un atraso realmente significativo. Desde el MPP manifestamos nuestro apoyo.

La respuesta gubernamental acude a la misma formula que las gestiones anteriores. Desde hace años las distintas administraciones locales vienen aplicando una ordenanza de ajuste automático para las tasas que pagamos los contribuyentes. Cada vez que los trabajadores municipales logran un incremento salarial, la suba se financia con un aumento de impuestos para toda la población.

Este injusto mecanismo, desliga al intendente de encarar una verdadera política tributaria acorde a las posibilidades actuales, recurriendo como única fuente de ingresos al constante aumento de tasas sobre aquellos contribuyentes que pagan todos sus impuestos y sobre los sectores de menores recursos. Pero lo más perverso es el hecho de atar una cuestión tan antipática como la suba de los impuestos a la necesidad acuciante de los trabajadores municipales de recuperar el atraso histórico de sus salarios. Lo que se busca en definitiva es, de forma retorcida, oponer el justo reclamo de los trabajadores al conjunto de la sociedad.

Necesidad de recursos y de cambio de paradigma

A partir de la imposibilidad que tiene de acceder a un crédito hipotecario la inmensa mayoría de los argentinos, el gran negocio inmobiliario ha impulsado que los alquileres ronden el piso de los $1800 / $2000 generando una especulación que impacta gravemente sobre los sectores populares. En nuestro distrito, se ha llegado a la paradoja de que miles de familias con problemas de vivienda conviven con alrededor de mil propiedades vacías esperando encontrar un inquilino que se arrodille ante un acuerdo leonino. ¿Por qué el gobierno no implementa un impuesto progresivo al inmueble en desuso? De esa forma, podría intervenir en un mercado cada vez más especulativo y a la vez generar ingresos.

La situación es similar, si vemos el gran negocio en torno a los countries y los barrios privados. Estos emprendimientos montan sus instalaciones sobre una estructura de servicios construidos con anterioridad por el gobierno municipal (asfalto, luz, agua corriente). Frente al crecimiento permanente de estos negocios, nos preguntamos: ¿hasta cuando continuará el gobierno municipal desentendiéndose de recaudar los impuestos que corresponden a esta gran inversión que es usufructuada por el lobby inmobiliario?

Miles de turistas vienen cada fin de semana a conocer nuestro distrito, pero cuando se acercan a la ribera, se encuentran con instalaciones que se remontan al año 40. La total desinversión existente en esa zona junto con el abandono total del río, conviven con alrededor de 30 emprendimientos privados que tienen concesiones en la ribera y que abonan un canon que no tiene actualización desde el año 1996. En muchos casos hablamos de pagos mensuales de $90. A 6 meses de iniciado su mandato, se desconoce que piensa hacer el gobierno de Luciani para terminar con esta escandalosa situación.

No es distinto el panorama si vamos al plano de la industria. Independientemente de la cual sea la política de promoción industrial de la gestión actual (algo que a la fecha, la opinión pública también desconoce); indigna que una multinacional como Curtarsa, que utiliza 1000 litros de agua por cada cuero curtido, no pague un centavo por la utilización de este recurso estratégico. Lo mismo sucede con Brahma, Estampados Rotativos y otras industrias de la zona. Nos referimos a empresas que han tenido millonarias ganancias en estos años beneficiándose del uso irracional de un bien tan indispensable como el agua.

En cambio los pequeños comercios de Luján han tenido recientemente una suba de la tasa de seguridad e higiene que en algunos casos llega al 40%. La contundencia impositiva que recae sobre el pequeño comercio, desaparece misteriosamente a la hora de penalizar a las grandes empresas.

Es estratégico que se elabore un verdadero plan de desarrollo local, que libere mayor cantidad de recursos para ganar autonomía y margen de maniobra frente al estado provincial y nacional. Es inaceptable que aquellos que aprovechan las características sobresalientes de nuestro territorio y usufructúan las actividades económicamente más redituables del partido (turismo, grandes industrias y comercios de envergadura, grandes explotaciones del agro, countries, desarrollo inmobiliario, etc.) no sean los que tributen en consonancia con sus enormes ganancias. El peso del funcionamiento del municipio no puede depender solamente de los trabajadores, pequeños comerciantes y profesionales.

Pero revertir esta situación, no es algo que pueda hacerse a puertas cerradas. Es necesario abrir un debate, haciendo una evaluación pública de todas las fuentes de financiamiento, y comprometiendo la participación ciudadana en la discusión de un nuevo esquema impositivo. Solo de esta manera, con el conocimiento y compromiso de la población, se estará en condiciones de tocar los intereses de los que siempre evaden y ganan, y se afrontará la crisis crónica de nuestro municipio con más recursos y nuevas perspectivas.

Movimiento de Participación Popular

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