6 de mayo de 2012

Finalizó el balotaje en Francia y Hollande es el nuevo presidente

Con una elevada participación, de más del 72 por ciento, los franceses definieron al socialista como su presidente por los próximos cinco años. Se impuso a Nicolás Sarkozy. Los primeros resultados dan un 51,90% para Hollande y un 48,10% para el actual mandatario.

 

Con una importante participación, millones de franceses acudieron este domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente. de más del 72 por ciento, los franceses definieron al socialista como su presidente por los próximos cinco años. El socialista Francois Hollande será el séptimo presidente de la Quinta República francesa tras obtener el 52% de los votos en el balotaje de hoy, según los datos de boca de urna difundidos oficialmente luego del cierre de las
urnas.

La victoria del socialista fue confirmada por todas las estimaciones a las 20 horas de Francia y confirmada por los primeros datos oficiales luego del cierre oficial de la segunda vuelta de la elección presidencial de Francia.



A pesar de la lluvia, la participación de los votantes registró un alza con respecto a la primera vuelta. 

 

Hollande votó en Tulle, en su región natal de Correze (centro). Demoró en ingresar al centro de votación, ya que cientos de seguidores se acercaron a saludarlo y él charlo unos segundos con ellos.

 

Por su parte, el presidente Sarkozy votó poco antes del mediodía (hora francesa) en una escuela del distrito 15 de París. Lo hizo acompañado por su mujer, la ex modelo y cantante Carla Bruni.

 

Ni Sarkozy ni Hollande hicieron declaraciones a la prensa luego de votar. Ahora, aguardarán los resultados acompañados de sus familiares y colaboradores.

 

La elección francesa fue seguida con gran interés en toda Europa ya que su resultado influirá en el resto de los países de la zona euro, ya que la victoria de Hollande supondría una alternativa a la política de ajuste y austeridad para enfrentar a la crisis económica impulsada por la Jefa del Estado alemán, la Canciller Angela Merkel, y el propio Sarkozy.

 

Los franceses eligieron así, entre dos modelos de país, en un contexto de alto desempleo, deúda pública  en aumento y caída del poder.



La campaña de  Sarkozy hizo foco en un discurso antiinmigrante y agitando la idea de que, si él no gana, Francia seguirá el rumbo de países como Grecia o España. Por ello, en la segunda vuelta apostó por captar a los electores del xenófobo Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen. Su derechización en la última semana fue tan marcada que llegó a incomodar a los miembros de su propio partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP).



En tanto, Holande llamó a la unidad, a la reconciliación de los franceses y a un pacto de crecimiento europeo y no solo de estabilidad. Consiguió paso a paso el apoyo de toda la izquierda, más el del ex gaullista presidente Jacques Chirac y el de su ex ministro de Educación, el centrista François Bayrou, que reaccionaron ante la violencia del discurso sarkozista.

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