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OPINIÓN

7 de julio de 2023

Ola de frío: Cómo afectan los cambios de temperatura a nuestros genes

Algunos estudios han demostrado que los factores genéticos también pueden influir en la respuesta del cuerpo humano para tolerar el frío.

Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, nos preguntamos por qué el frío es más amigable para algunas personas y no tanto para otras. Es un hecho que nuestro cuerpo reacciona ante bajas temperaturas para protegerse del frío. Principalmente, los mecanismos que tiene el cuerpo humano para protegerse y mantener la temperatura entre 35 y 37 ºC, son la reducción del flujo sanguíneo en las extremidades del cuerpo, lo cual evita la pérdida de calor hacia el ambiente, así como también el temblor involuntario, que es una forma de generar calor. Aunque hay varios factores que pueden interferir en la tolerancia del frio como puede ser el envejecimiento, el tamaño, la forma y la composición del cuerpo, la cantidad de grasa subcutánea, el sexo biológico, el estado físico, la alimentación y la exposición repetida al frío, también existen factores genéticos que influyen en el cuerpo al estar expuesto a bajas temperaturas. Cada individuo tiene respuestas biológicas distintas ante la misma temperatura, lo cual puede influir en su percepción del frío y el calor, así como en la adaptación del organismo a los cambios de temperatura. La dotación genética de cada persona juega un papel fundamental en la regulación de estos mecanismos compensadores.   Factores genéticos que influyen sobre el cuerpo ante el frío En particular, el gen ACTN3, ubicado en el cromosoma 11, tiene una relación directa con la tolerancia al frío. La proteína producida por este gen se encuentra principalmente en el músculo esquelético. Los resultados del estudio revelan que las personas que poseen dos copias del alelo T en el marcador rs1815739 de este gen presentan una mayor tolerancia al frío en comparación con aquellos que tienen una o ninguna copia de este alelo.   Esto puede explicar porque algunas personas son más friolentas que otras, sin embargo, existen otros factores genéticos y ambientales que pueden contribuir a esta tolerancia. Pero, más allá de conocer tu genética y predisposición ante el frío, se recomienda pasar el invierno de temperaturas bajas, tomando distintos hábitos como abrigarte, realizar actividad física y consumir alimentos y bebidas calientes ya que son medidas que pueden ayudar a mantener el cuerpo caliente. Si querés saber más sobre tu genética, el laboratorio Genera ofrece pruebas específicas que brindan información y características relevantes sobre el organismo.

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