30 de enero de 2013

La Junta Municipal de Estudios Históricos del Municipio de Luján, la Secretaria de Producción,

La Junta Municipal de Estudios Históricos del Municipio de Luján, la
Secretaria de Producción, Turismo y Cultura y la
Dirección de Cultura nos informan lo siguiente con respecto al feriado del día de mañana:



Asamblea del Año XIII

 

La Junta Municipal de Estudios Históricos del Municipio de Luján, la

Secretaria de Producción, Turismo y Cultura y la

Dirección de Cultura nos informan lo siguiente con respecto al feriado del día de mañana:

 

 

 

Asamblea del Año XIII

 

Desde mayo de 1810, se evidenció la necesidad de darle al naciente estado un conjunto de principios, normas e instituciones que regularan al gobierno y a la sociedad. Luego de algunos intentos fallidos, el “Segundo Triunvirato” –en el poder desde octubre de 1812– actuó con la firme decisión de lograr el objetivo.

El 31 de enero de 1813, a instancias de aquél, se inauguraban las sesiones del congreso que, suponían, le daría al estado y a la nación las leyes fundamentales que lo regirían. Aquellas máximas aspiraciones no se cumplieron: no se consiguió la estabilidad política del país y no se encauzaron hacia vías legales las luchas facciosas. Sin embargo, se logró promulgar un conjunto de normas que marcaron el fin del Antiguo Régimen y consagraron el nacimiento del republicanismo liberal.

La libertad de vientre, la anulación de tributos indígenas, la prohibición de la tortura, la supresión de la Inquisición y los títulos de nobleza fueron algunas de esas leyes. A ellas se sumaron medidas que señalaron el camino de la independencia definitiva: la creación de un Escudo y un Himno propio, la acuñación de moneda nacional y, sobre todo, el fin de la mención del rey Fernando VII como depositario de la soberanía. Por todo esto, se recuerda a este insigne cuerpo deliberativo con nombre propio: Asamblea del Año XIII.

Para los Lujanense la fecha es doblemente significativa. Uno de sus integrantes fue el párroco de la Villa, Francisco Javier Argerich. Descendiente de catalanes de origen eslavo, era hermano de Cosme Argerich quien por esos años acompañaba como médico a Manuel Belgrano en la campaña al norte. La relación entre ambas familias también se daba en Luján: el comandante de la guarnición militar y alcalde del cabildo era Carlos Belgrano, hermano mayor del patriota. Justamente fue este último el encargado de nombrarlo asambleario en representación de la jurisdicción Lujanense. No es extraño entonces que, escasos días después de la apertura de sesiones, Manuel Belgrano haya obsequiado a nuestra ciudad dos de las banderas conquistadas en la Batalla de Salta.

La actuación de Argerich en la Asamblea no sólo fue destacada sino también conspicua: hasta sus últimas deliberaciones, a principios de 1815, integró el cuerpo. Allí apoyó las medidas que intentaron modernizar el estado e independizarlo de la Corona y fue impulsor de muchas de las leyes que procuraron establecer las nuevas relaciones entre gobierno e Iglesia. Durante esos años, siguió ejerciendo como párroco de Luján y difundiendo la causa emancipadora. Lamentablemente, no pudo evitar implicarse en las luchas de la época. La reforma eclesiástica de 1822 lo encontró en férrea oposición al gobierno provincial. En medio de acusaciones e intentos de destitución, falleció el 12 de abril de 1824. Como un símbolo de aquellos trágicos años, su sucesor al frente de la parroquia hizo desaparecer las banderas realistas tomadas en Salta.

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