POLITICA

11 de enero de 2013

PERONISTAS, JUSTICIALISTAS, CRISTINISTAS Y GREMIALISTAS: ¿QUÉ HICIERON?

Hay un consenso que peronistas, justicialistas, cristinistas y gremialistas son la mayoría política del país, al que lo manejan cuando están en el gobierno y cuando no lo están, impiden gobernarlo.

 

PERONISTAS, JUSTICIALISTAS, CRISTINISTAS Y GREMIALISTAS: ¿QUÉ HICIERON?   Hay un consenso que peronistas, justicialistas, cristinistas y gremialistas son la mayoría política del país, al que lo manejan cuando están en el gobierno y cuando no lo están, impiden gobernarlo. Es la dura historia del estancamiento de la Argentina rica.  Corresponde informar su situación en el año 2011 y recordar la abrumadora cantidad de destrozos que se cometieron y que empobrecieron al pueblo argentino.  En 1946, Perón era Presidente en un país rico, con una sólida clase media y disponibilidad de  recursos financieros, que los dilapidó en inversiones irracionales y en políticas populistas para conseguir votos. Se inició el deterioro.   La economía argentina estaba entre las diez más florecientes  del mundo y era igual a la suma de la de todos los países latinoamericanos. En 2011, Brasil es la 6ª economía mundial, con 2,4 billones de dólares de producto bruto interno y Argentina ronda los 500 mil millones: la quinta parte. Brasil exporta 223 mil millones y Argentina 84 mm: la 3ª  parte. Inversión externa: Brasil recibió 65 mm. y Argentina 6 mm.; la 10ª parte. Desempleo: Brasil 5,2%, Argentina 6%.  Brasil se concentró en producir y exportar y no desató la pelea interna de la Justicia Social y distribución de la riqueza por decreto,  eslogan de la doctrina peronista, justicialista, cristinista y gremialista.  En 2010, el ingreso per cápita (por habitante) en dólares corrientes, fue: Chile 11.900; Uruguay 11.800; Brasil 10.800;  Venezuela 10.000 y México 9.500, superando los 9.100 de Argentina (FMI).     Salvo la Venezuela populista y corrupta sostenida por su petróleo, los otros países no sufrieron el desastre social y económico del peronismo demagógico, estatizante y corrupto.   El Estado argentino en los últimos 70 años cometió costosos  errores y omisiones. Compró los ferrocarriles y los destruyó;- Manejó el comercio exterior: cayó la producción agrícola y destrozó la ganadera;- Creó la poderosa corporación gremial con enormes recursos financieros: la politizó y es un Estado dentro del Estado que impide ordenar el país, se preocupa de defender su poder político pero no de revertir la caída estrepitosa de los salarios en la comparación mundial: muchos dirigentes gremiales están presos por delitos, incluidos los de medicamentos y muchos políticos están procesados;- Intervino en la generación de energía y cayó la producción de petróleo y electricidad (Yaciretá fue la Catedral de la corrupción);- Los precios máximos fundieron empresas argentinas que las compraron extranjeros;- Mantiene y crea empresas estatales, permanentemente en déficit que debe pagarlo el pueblo;- Expandió la corrupción y la dilapidación, que las paga el pueblo.- La lista de errores es enorme. El Estado nacional es un organismo amorfo, sin controles y que no cumple con sus deberes indelegables. La educación estatal en sus tres niveles está gravemente deteriorada;- Numerosas zonas carecen de agua potable y sanidad ambiental;- El transporte urbano es inhumano;- No se cubre el déficit de viviendas;- La inseguridad tiene aterrada a la población;-  No se penaliza la corrupción en el Estado.- La lista de incumplimiento de sus obligaciones por el Estado es enorme. Argentina de tener un ingreso per cápita en el nivel de los 10 primeros del mundo, cayó al puesto 62 en el año 2011, deteriorando el nivel de vida de la mayoría de su población, impidiendo aumentar los salarios reales como sucedió en los 61 países que hoy superan a Argentina, expandió la pobreza, convertida en un escándalo social, desorientó a la población que no comprende el origen de su frustración (que el mundo tampoco lo comprende) y generó un clima de tensión social que dificulta el ordenamiento institucional e impide la prosperidad ciudadana. Peronistas, justicialistas, cristinistas y gremialistas venden a la ciudadanía la ficción que la riqueza existe y solo hay que distribuirla equitativamente, que el trabajo es sinónimo de explotación de los pobres por los ricos y que el ser humano tiene derechos innatos sin responsabilidades. Lo que hicieron y hacen es alterar la cultura genética en que se basa el progreso de la sociedad y la prosperidad personal. 11-1-2013    Dr. Marcelo Castro Corbat Centro Segunda República segundarepublica@fibertel.com.ar

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