16 de diciembre de 2012

Una multitud de lectores porteños disfrutó de La Noche de las Librerías

La sexta versión del evento comenzó con un recital de la mexicana Julieta Venegas en la Avenida Corrientes. Más de 50.000 personas visitaron los locales para comprar novedades y otras lecturas atrasadas

 

La porteñísima avenida se transformó otra vez en un incesante corredor de gente, hasta Callao y un poco más allá, hasta Junín. Aunque la fiesta se extendió también por Avenida de Mayo, zona de librerías de "viejo", y por San Telmo, Belgrano y por supuesto, Palermo, donde se concentró la oferta más sofisticada, en surtidos, precios y variedades.

Según datos oficiales, hubo más de 50.000 personas y participaron 48 librerías, 29 de las cuales están en la Avenida Corrientes.

La iniciativa, que nació durante la administración de Aníbal Ibarra y continuó con la de Jorge Telerman, fue retomada por Mauricio Macri y su secretario de cultura, Hernán Lombardi.

Un total de 70 actos, en los que participaron escritores como Claudia Piñeiro, Sebastián Chilano, Juan Sasturain, Juan Carlos Kreimer, Sergio Olguín y Leonardo Oyola, entre otros- animaron el paseo cultural.

En "Crack Up" de la calle Costa Rica, en Palermo, Christian Ferrer fue el encargado de presentar una nueva colección (que financia esa casa): "Excursiones", cuyo primer título es un libro del ensayista cordobés Diego Tatián.

Por su parte, Guillermo Piro, Daniel Guebel y Miguel Vitagliano fueron libreros en Eterna Cadencia, sobre la calle Honduras, centro neurálgico de una movida cultural que todo indica marcará un hito a lo largo de esta década.

A su vez, el librero amigo en Corrientes casi Ayacucho se asombró de los tres ejemplares que vendió de "El hombre sin atributos", de Robert Musil, un volumen de más de mil páginas no apto para leer en la playa.

Solicitado también mucho por el lector, según dijeron los muchachos de Losada, es "Bicizen", de Juan Carlos Kreimer, que reúne la pasión por ese vehículo con el zen. Todo en la ciudad donde las bicisendas son un ejemplo, aunque quizás no sean tan perfectas como en Suiza.

En general los libreros consultados esperaban vender una cantidad superior al promedio de cualquier día habitual, confirmando que el porteño, para el visitante del interior y del exterior, es un personaje que tiene a la lectura como una de sus actividades centrales.

 

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